ATAQUE A VENEZUELA Y SILENCIO CÓMPLICE
Centrales sindicales, organismos de derechos humanos y referentes sociales denunciaron la ofensiva militar de Estados Unidos, el secuestro de Nicolás Maduro y el alineamiento del gobierno argentino con la política imperial.
Las centrales CTA Autónoma y CTA de las y los Trabajadores, junto al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y un amplio arco de organizaciones sindicales, sociales, políticas y de derechos humanos, repudiaron la agresión militar de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, denunciaron el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, y cuestionaron con dureza la postura del gobierno argentino, al que señalaron como cómplice de la ofensiva. El pronunciamiento fue presentado en una conferencia de prensa realizada en la sede nacional de la CTA Autónoma, en la Ciudad de Buenos Aires.
Del encuentro participaron los secretarios generales de ambas centrales, Hugo Yasky y Hugo “Cachorro” Godoy, acompañados por Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo – Línea Fundadora; Adolfo Pérez Esquivel; diputadas y diputados nacionales; y dirigentes sindicales como Daniel Catalano, secretario general de ATE Capital; Roberto Pianelli, secretario general de los Metrodelegados; Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA y dirigente nacional de CTERA; y Oscar “Colo” de Isasi, secretario gremial de ATE Nacional y secretario general de la CTA Autónoma de la provincia de Buenos Aires. También hubo una fuerte presencia de organismos de derechos humanos, entre ellos Victoria Montenegro, referentes de HIJOS Ciudad de Buenos Aires, organizaciones sociales y dirigentes políticos.
En el documento leído de manera conjunta, las organizaciones denunciaron la invasión violenta y el bombardeo sobre territorio venezolano, que incluyó explosiones en zonas civiles de Caracas, y afirmaron que se trata de una violación flagrante de los artículos 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que consagran la soberanía de los Estados, la igualdad jurídica entre las naciones y la prohibición expresa del uso de la fuerza. La agresión fue caracterizada como un acto de guerra que reinstala la lógica de la ley del más fuerte en el escenario internacional.
El texto advirtió que el ataque contra Venezuela marca un punto de inflexión extremadamente peligroso para América Latina y el Caribe, región declarada Zona de Paz, y sostuvo que una agresión contra un país de la región constituye una amenaza directa a todo el continente. En ese marco, las organizaciones alertaron sobre el retorno explícito de la Doctrina Monroe y el riesgo de que cualquier nación latinoamericana pueda convertirse en la próxima víctima del intervencionismo militar estadounidense.
Uno de los ejes centrales del pronunciamiento fue la denuncia del carácter colonial de la ofensiva. Las entidades señalaron la profunda contradicción entre los argumentos esgrimidos por Washington antes de la invasión, vinculados a una supuesta “restauración democrática”, y las declaraciones posteriores de Donald Trump, quien reconoció públicamente que uno de los objetivos centrales de la intervención es garantizar la operación de grandes empresas petroleras estadounidenses en Venezuela. Para los firmantes, esas declaraciones desnudan el verdadero propósito del ataque: el saqueo de los recursos naturales y la destrucción de la soberanía de un país hermano.
El documento también cuestionó con extrema dureza la posición del gobierno argentino, al que acusó de celebrar y avalar la invasión en lugar de defender los principios históricos de la política exterior nacional: la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, la autodeterminación de los pueblos y la resolución pacífica de los conflictos. Esa alineación automática con la diplomacia estadounidense —advirtieron— no solo resulta inaceptable, sino que avergüenza a la Argentina frente a los pueblos de América Latina.
Finalmente, el pronunciamiento exigió el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas armadas de Estados Unidos del Caribe, la liberación segura e inmediata del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, el cese de las amenazas contra los gobiernos de México, Colombia, Cuba, Brasil, Venezuela y Nicaragua, y una intervención urgente de los organismos internacionales para frenar la agresión. Las organizaciones responsabilizaron plenamente al gobierno estadounidense por la integridad física del mandatario venezolano y convocaron a los pueblos del mundo a unirse en un clamor colectivo por la paz, la soberanía y la autodeterminación.