Defendiendo lo indefendible, de Walter Block, es un manual que reivindica proxenetas, traficantes de órganos, drogueros, usureros y sobornadores. Que el presidente lo regale a su gabinete revela un proyecto político que desprecia la ética, los derechos y la justicia.
Que Javier Milei haya elegido regalar a sus ministros Defendiendo lo indefendible no es un gesto inofensivo ni literario: es una declaración política y moral que exige atención. El economista libertario Walter Block dedica su obra a defender a los “indefendibles”: figuras que la sociedad condena por sus actos, pero que, según Block, cumplen funciones “valiosas” dentro de un mercado libre. Entre ellos se encuentran proxenetas, vendedores de niños, traficantes de drogas, prestamistas usureros, sobornadores y empleadores que discriminan por raza o género.
El libro justifica al proxeneta como un empresario que “coordina y protege” a trabajadoras sexuales adultas, presentando la explotación sexual como un servicio eficiente. Reivindica al vendedor de órganos y niños, describiendo un mercado remunerado como una forma de “resolver necesidades” y “salvar vidas”. Para Block, el traficante de drogas satisface la demanda adulta, mientras que el sobornador es un lubricante que permite que un sistema burocrático ineficiente funcione. Incluso sostiene que un empleador puede ejercer “libertad absoluta” al discriminar, sin responsabilidad social.
Estos planteamientos no son neutrales ni teóricos: son un manual de barbarie disfrazado de libertad absoluta. Cada ejemplo revela un desprecio sistemático por la dignidad humana, por los derechos fundamentales y por la justicia social. La retórica de Block no advierte daños colaterales ni vulnerabilidades; los minimiza o los transforma en supuestos beneficios del mercado.
Que este libro circule en el gabinete presidencial no es anecdótico. Es una advertencia sobre la visión de Milei sobre la sociedad, un proyecto donde la ética y los derechos humanos son obstáculos para el beneficio individual y la acumulación de poder. No se trata de debatir ideas: se trata de enfrentar una ideología que justifica la explotación y la injusticia como consecuencia de la “libertad económica”.
Como sociedad, como ciudadanos y como medio crítico, debemos denunciarlo sin eufemismos. Este regalo revela no un error aislado, sino una concepción política que normaliza la barbarie. Defendiendo lo indefendible no es literatura; es un manifiesto que legitima la explotación y el abuso. Y nuestro deber es exponerlo, analizarlo y confrontarlo.
La elección de Milei de entregar este libro a su gabinete no solo revela sus valores, sino que marca un horizonte peligroso para la ética pública y los derechos sociales en Argentina. No es neutral. No es inocuo. Es un acto de barbarie revestido de retórica de libertad, y debemos decirlo con todas las letras.