El boxeador senegalés radicado en Quilmes se impuso por nocaut técnico en el quinto asalto ante Agustín Chávez, en una pelea intensa y accidentada que puso a prueba su solidez y capacidad de respuesta.
Touba Niang se impuso por nocaut técnico en el inicio del quinto round frente a Agustín Chávez, luego de que el rincón del argentino decidiera no permitir su continuidad por una lesión en la mandíbula, en una pelea disputada en la Federación Argentina de Box. El combate, pactado a ocho asaltos en la categoría welter, confirmó a Niang como uno de los protagonistas en ascenso del circuito nacional, aunque lejos de una noche cómoda.
Desde el comienzo, el desarrollo fue más áspero de lo previsto. Niang, con ventaja física y mayor potencia, intentó controlar la pelea desde la distancia, pero Chávez respondió con un planteo técnico, movilidad constante y golpes precisos que incomodaron al favorito. Esa paridad quedó expuesta en el tercer asalto, cuando un zurdazo limpio envió a la lona al boxeador senegalés y encendió al público presente en Castro Barros.
La reacción de Niang llegó con empuje y determinación. Tras recibir un descuento de puntos por infracciones reiteradas, el cuarto round marcó el quiebre del combate: el púgil del gimnasio Boxeo Horizonte acortó distancias, aumentó la presión y conectó una seguidilla de golpes de poder que dejaron a Chávez visiblemente dañado sobre el final del asalto.
El desgaste acumulado y la lesión maxilofacial llevaron al equipo de Chávez a tomar una decisión prudente. Antes del inicio del quinto capítulo, su rincón resolvió retirar al boxeador, decretando el triunfo de Niang por nocaut técnico. Una definición que no borra la paridad ni las dificultades del combate, pero que refuerza la capacidad del ganador para sobreponerse a escenarios adversos.
Con este resultado, Niang cierra un año de altísima actividad, con ocho peleas disputadas en los últimos doce meses, un ritmo poco habitual en el boxeo profesional actual. Radicado en Quilmes y en pleno proceso de consolidación, continúa sumando experiencia en combates exigentes y afirmando su lugar dentro de la división welter.
La noche en la FAB dejó algo más que un resultado: mostró que el camino de Niang no es lineal ni cómodo, pero sí consistente. En el boxeo, esa capacidad de sostenerse bajo presión suele valer tanto como el golpe final.