“Una demanda de la hora”
En el primer cuarto del siglo XXl se ha producido un cambio epocal de dimensiones peligrosas, que han llevado al mundo y por ende a nuestro país y Latinoamérica, a una situación límite, al borde de una guerra termo nuclear, una crisis que ofrece como siempre dos caminos: peligro y oportunidad.
El 2001 fue el escenario de acontecimientos que a nivel internacional, instalaron un nuevo paradigma mundial de “lucha contra el terrorismo islámico”, a partir de un sospechoso atentado, conocido como la Torres Gemelas, transmitido en directo por TV llamativamente, con aviones impactando en el corazón de Wall Stret y edificios cayendo, aun aquellos no embestidos, con miles de muertos que justificaron posteriormente, medidas internacionales alineadas con las decisiones de EEUU y el Poder Real, que sufrimos hasta hoy, en los aeropuertos del mundo por ejemplo, aceptando medidas indignas, invasivas y humillantes, en nombre de la “seguridad”.
Ese hecho permitió justificar invasiones armadas a países ajenos a ello, con millones de muertos en Irak, Afganistán, Libia y ejecutando amenazas a Yemen, Siria e Irán, en función del diseño estratégico imperial, de ejercer el control del Oriente Medio, a través de su portaviones llamado Israel, que arrasando Palestina, Líbano y Siria ha debilitado la Liga Árabe, con la proyección acordada en Occidente, UE, OTAN, EEUU y aliados, de la construcción del Gran Israel, justificando el Genocidio y Limpieza Étnica del ejército israelí.
Un dato no dicho es que se estaba produciendo un cambio geopolítico de proporciones, que alteró la relación de fuerzas que disputaban a nivel mundial, las áreas de influencia y hegemonías, que se evidencian en la aparición del mundo Multipolar, que ha acorralado limitando, al hegemonismo “occidental y cristiano”.
En su desesperación por la pérdida de influencia sobre Oriente, comenzaron desde entonces nuevas “Cruzadas Civilizatorias”, desatando “Primaveras árabes”, verdaderos golpes de Estado, alentados por los servicios secretos de la CIA, MOSSAD y MI6, que no dudaron en crear organizaciones como el ISIS y otras, que difundieron al mundo el horror de sus asesinatos en vivo y en directo, como forma de amedrentar los Pueblos y disciplinarlos bajo la égida del terror, justificando de esa forma la legitimidad de la lucha anti terrorista.
Esa pugna que Occidente viene perdiendo a pasos acelerados, desde las crisis de monedas hasta la pugna comercial y los avances científicos tecnológicos, como ejemplo en Inteligencia Artificial, que han marcado un panorama que ha llevado a ese mundo Unipolar a la decadencia, iniciando entonces cada día guerras, que ya son mundiales y en cuotas, como afirmaba el Papa Argentino Francisco, un predicador universal de la paz, tan negado por ese poder real, como amado por los Pueblos.
Es decir, atrás quedó en el tiempo, la etapa de la hegemonía Reagan-Tatcher, que cerró en su período los espacios de soberanía mundiales, en función de los intereses concentrados en el nuevo capitalismo financiero que desplazó al productivo, instalando una cultura económica a nivel internacional, que facilitó la entrada a niveles institucionales de los Fondos Buitres, que arrasaron soberanías y empresas, manejando un nivel de recursos, que les permitieron incursionar en todos los países del mundo, llegando a crear títeres de presidentes, como Zelenski, Guaido, Añez, Bolsonaro o en nuestro país con Macri y Milei.
Los llamados Fondos de Inversión, buitres en realidad, son los lavadores de dinero sucio tanto del narcotráfico como contrabando de armas, corrupción institucional, saqueos y fugas de divisas de países, que han sido previamente debilitados en sus estructuras macro, tanto económicas como institucionales, permitiendo la colonización de los mismos, promoviendo el surgimiento de las derechas extremas, atacando la práctica política como enemiga, limitando las democracias e instalando en los jóvenes una lógica de cambio.
Es la cultura dominante instalada que encarrila socialmente al caos permanente, amparado en el odio racial, de clases sociales, homofóbico, xenófobo, creado desde el poder, por ser funcional a sus intereses económicos concentrados, con un diseño de modelo de Mercado financiero.
En Latinoamérica el efecto fue diferente, ya que desde la crisis del 2001, surgió una importante corriente de recuperación identitaria en la región y en el país, fue desde el peronismo, que permitió rescatar la Patria y al Pueblo de una crisis terminal, provocada por las políticas neoliberales, que desde la dictadura militar al Consenso de Washington, que habilitó desde EEUU la “democracia” y fijó al Mercado como ordenador social y único camino macro económico, amputando los derechos sociales, que ya eran cultura compartida solidaria del Pueblo argentino, desde hacía décadas.
El No al ALCA del 2005 hizo del bloque regional una posibilidad de crecimiento autónomo, como Patria Grande, que nunca debió dejar de ser, a través del UNASUR, que proyectó a América Latina como uno de los jugadores en el nuevo concierto internacional, con capacidad de creación de instrumentos soberanos, desde Salud a Producción para la Defensa y Banco del Sur.
Desde ese mismo instante EEUU y sus aliados iniciaron una contraofensiva para recuperar su hegemonía en la región, reinstalando la lV Flota, desactivada desde el Consenso de Washington y poniendo en marcha, primero la Alianza del Pacífico y luego Trump, Bolsonaro y Macri, que junto a Almagro desde la OEA, lograron desarmar el intento independentista de Kirchner, Lula y Chávez, a los cuales se sumaron todos los países de Sudamérica en sus movimientos populares y que desde entonces fueron perseguidos, encarcelados, demonizados, creando herramientas al efecto, como el Lawfare, que cooptó el Poder Judicial y corrompió los Parlamentos y Ejecutivos, de los países latinoamericanos.
La cultura dominante anidó un desprecio absoluto por la vida, con miradas displicentes y cómplices de los titulares del ejercicio del veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, amparando guerras y genocidios, ignorando votaciones del pleno de 192 países, entre las cuales se encuentran el tema Malvinas y Palestina, ambos vetados por EEUU e Israel.
Esta cultura se fue naturalizando entre las jóvenes generaciones, promoviendo desde odios raciales a movimientos de tipo nazi que fueron surgiendo en el mundo, al calor de las redes y plataformas, promovidas y financiadas por el poder Unipolar, que va provocando, como cultura dominante, el individualismo meritocrático y egoísta, junto a la diáspora social en los pueblos.
Cada acción soberana de los países, tiene siempre como contrapartida, la respuesta del enemigo de la paz, la solidaridad, los movimientos populares, en especial cuando afecta sus intereses estratégicos, siempre en el caso especial de EEUU, en terceros países, donde pretende ser poseedor titular de sus recursos naturales y ubicaciones geoestratégicas, como en el caso de Argentina por su proyección antártica desde Malvinas y Patagonia Austral y pasos bioceánicos, con fines de utilizarlos en situaciones límites, en caso de guerra global.
Los BRICS+ 22 países, OCS, ASEAM, Liga Africana y Árabe, constituyen 3/4 de la población mundial con 6500 millones de personas, mientras el mundo “occidental” de EEUU Israel, Inglaterra, la UE y la OTAN constituyen sólo un tercio mundial, de 1500 millones de personas. Ese cambio de relaciones de poder es inexorable e irreversible, llegó para instalarse y ante eso sólo quedan dos respuestas: la guerra o la paz.
La primera lleva al Holocausto Nuclear, con la inevitable desaparición de la especie humana, como dijo Albert Eistein textual: “si hay una Tercera Guerra mundial, la cuarta será con palos y piedras”, dada la posible desaparición del mundo tal cual lo conocemos, y que hoy está en tensión por la acción del complejo militar industrial farmacéutico del mundo Unipolar, que necesita de guerras y enfermedades para mantener sus niveles económicos y sociales, como sucede hoy en EEUU en un proceso de crisis profunda, tanto económica como social, pese a haber iniciado conflictos y extorsiones a nivel mundial.
El mundo Multipolar se referencia en sus nuevos instrumentos, que promueven las inversiones con respeto soberano de los países, para el desarrollo con inclusión social plena y lo hace a través de sus organismos: el Banco Asiático de Infraestructura e Inversión y el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS+, que a diferencia del FMI o del Banco Mundial, no exigen contraprestaciones macro económicas, ni de recursos naturales, intentando, según dicen los documentos de Kassan-Rusia, intentando crear una Arquitectura Global por la Paz, desde donde invitan al mundo Unipolar a incorporarse en condiciones de iguales y respeto.
Por esa razón en Argentina sabemos que hay un mundo que nos está esperando, un sistema diferente al cual nos hemos y nos han sometido en las pesadillas actuales, que significan no sólo la pérdida de instrumentos políticos como la soberanía, sino de amputaciones geográficas y exclusiones de las mayorías populares, que sometidas en el tiempo, se van adaptando a sobrevivir a la crueldad.
Humanizarnos entre nosotros, es el primer paso de contribución a la humanización de la Humanidad, frente a un Calentamiento Global que compromete las futuras generaciones, frente a la destrucción del ambiente; las guerras que mantienen en vilo a los pueblos mientras mueren millones de inocentes; la mercantilización y el lucro que invaden la salud, la educación y la seguridad social, en un sistema que baja la natalidad y la expectativa de vida de los mayores a nivel mundial, con fines macro económicos de acumulación de las riquezas.
Vemos entonces un mundo injusto, en donde deberían emerger modelos sociales solidarios biocéntricos, vertebrados alrededor de los seres humanos y la naturaleza al cual apuestan los pueblos que quieren recuperar la paz y tranquilidad, frente a un mundo hostil que los determina por la crueldad, empujando a la exclusión, los ajustes, el dolor social, la primarización de las economías, con desempleo creciente y falta de expectativas de vida, todo promovido por los Milei de la vida y la política, colonizadora y saqueadora, dejando Gobiernos en manos de estafadores, narcos y corruptos, amparados por EEUU e Israel.