Un abrazo para que Zivals no desaparezca de Corrientes y Callao

La histórica librería y disquería convocó a defender su continuidad el sábado 31 de octubre a las 17 frente al proyecto de expropiación vinculado con la futura Línea F del subte.

La comunidad cultural porteña se concentrará el sábado 31 de octubre a las 17 en Corrientes y Callao para participar de un abrazo simbólico a Zivals, la librería y disquería que funciona desde hace 55 años en esa esquina y cuya permanencia se encuentra amenazada por el proyecto del Gobierno de la Ciudad para construir una estación de la futura Línea F del subte. Bajo las consignas “Zivals no se expropia” y “Zivals no se va”, la convocatoria reunirá a artistas, músicos, escritores, lectores, vecinos y trabajadores de la cultura.

El conflicto se originó porque el inmueble ocupado por Zivals quedó incluido entre las propiedades que el Ejecutivo porteño pretende expropiar para desarrollar las estaciones, accesos y vestíbulos de la nueva línea. La iniciativa es impulsada por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura, conducido por Pablo Bereciartua, y contempla instalar en Corrientes y Callao una estación que permita combinar la Línea F con la B.

La construcción de una nueva línea de subterráneos constituye una obra necesaria para una ciudad que lleva décadas sin ampliar sustancialmente su red. Esa necesidad, sin embargo, no obliga a aceptar que la planificación urbana destruya un espacio cultural histórico cuando todavía existen alternativas técnicas en discusión. El desarrollo del transporte público y la preservación del patrimonio no deberían presentarse como objetivos incompatibles.

Zivals sostiene que el proyecto, en sus términos actuales, implica la demolición del edificio y pone en riesgo tanto la continuidad comercial como los puestos de trabajo. Sus responsables propusieron desplazar la estación hacia Callao y Tucumán y construir las salidas mediante un túnel bajo el pasaje Discépolo, una alternativa que, según plantearon, permitiría ejecutar la obra sin expropiar propiedades.

Desde el Gobierno porteño argumentaron que la ubicación elegida facilitaría la combinación con la Línea B, mejoraría la accesibilidad y evitaría instalar escaleras sobre las veredas. También aseguraron que mantienen conversaciones con la firma para que pueda volver a funcionar en un edificio construido sobre la futura estación una vez concluidas las obras. Esa propuesta no garantiza, sin embargo, la permanencia de Zivals durante el proceso ni la conservación del inmueble que forma parte de la identidad cultural de la esquina.

El propietario de la librería y disquería, Fernando Laviz, sostuvo que el conflicto excede el futuro de un comercio particular. “Lo que está en juego no es solamente la continuidad de un comercio. Son 55 años de historia, decenas de puestos de trabajo, un proyecto cultural vigente y un lugar de encuentro que pertenece a la memoria afectiva de la ciudad”, afirmó.

El proceso de expropiación todavía requiere tratamiento legislativo. La normativa debe atravesar una doble lectura en la Legislatura porteña y una audiencia pública entre ambas votaciones, instancias en las que deberán examinarse tanto las necesidades técnicas de la obra como las alternativas capaces de evitar la desaparición del espacio. La movilización busca intervenir en ese debate antes de que una decisión administrativa se vuelva irreversible.

Fundada en marzo de 1971, Zivals fue una de las primeras tiendas argentinas en reunir libros y música bajo un mismo techo. Su catálogo especializado abarca rock, tango, folklore, jazz, música clásica y producciones de distintas regiones del mundo. En 2007 incorporó Acqua Records, un sello dedicado a la música popular argentina y especialmente reconocido por su trabajo con el tango.

La tienda logró sobrevivir a las transformaciones tecnológicas que modificaron por completo el consumo musical y al cierre de cadenas históricas como Musimundo y Tower Records. Mientras gran parte del mercado abandonaba los formatos físicos, Zivals conservó un catálogo amplio y se consolidó como un punto de referencia para músicos, escritores, coleccionistas, investigadores y lectores.

Esa trayectoria convirtió al local en algo más que un establecimiento comercial. La esquina de Corrientes y Callao forma parte de la memoria cotidiana de generaciones que encontraron allí discos difíciles de conseguir, libros, recomendaciones y un espacio de intercambio cultural. Su valor no puede medirse solamente mediante la tasación del terreno ni reducirse al costo de una expropiación.

“El abrazo simbólico será una manifestación colectiva, pacífica y abierta para expresar que el progreso y la preservación del patrimonio cultural no deben ser incompatibles”, señaló Laviz. La convocatoria también impulsa una petición pública bajo la consigna “Salvemos Zivals”, destinada a reunir apoyo para que el proyecto sea revisado.

El debate no enfrenta a la cultura con el transporte público. Obliga al Gobierno de la Ciudad a demostrar que una infraestructura necesaria puede planificarse sin borrar la historia urbana, destruir puestos de trabajo ni desplazar espacios que construyeron su identidad durante décadas. El abrazo del 31 de octubre buscará dejar ese reclamo en el centro de Corrientes y Callao: la Línea F puede avanzar, pero Zivals también debe permanecer.

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Redacción general del portal.

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