Santucho: “Los nietos no están perdidos: fueron robados y siguen ocultados”

El integrante de Abuelas de Plaza de Mayo advirtió que el desfinanciamiento estatal y el clima político dificultan la búsqueda de las identidades apropiadas durante la última dictadura.

Miguel “Tano” Santucho afirmó que los casi 300 nietos y nietas que todavía no recuperaron su identidad “no están perdidos: fueron robados y están siendo ocultados”, y advirtió que el ajuste del Gobierno de Javier Milei sobre los organismos de derechos humanos debilita las herramientas estatales necesarias para encontrarlos. El integrante de la Comisión Directiva de Abuelas de Plaza de Mayo realizó esas declaraciones durante una entrevista en Sesión Especial, el programa de la Junta Interna de ATE Legislatura en Radio Germán Abdala, en vísperas del 49º aniversario de la organización.

Santucho remarcó que 140 casos ya fueron resueltos, pero señaló que centenares de personas continúan viviendo con una identidad falsa y bajo el silencio de quienes conocen su origen. “Mucha gente de su entorno sabe quiénes son y no se lo dice. Mucha gente lo mantiene encubierto y sabe, pero no se anima a acercar esa información”, sostuvo. La búsqueda alcanza también a una tercera generación integrada por sus hijos e hijas, que pueden desconocer la historia familiar de la que forman parte.

El referente de Abuelas explicó que la transmisión del derecho a la identidad en las escuelas resulta indispensable para llegar a esa generación. En ese sentido, destacó la necesidad de trabajar con docentes e instituciones educativas para que jóvenes de alrededor de 20 años puedan reconocer dudas sobre su origen y acceder a los canales de consulta. “En tanto y en cuanto no recuperen su identidad, siguen siendo víctimas de delitos de lesa humanidad. Siguen siendo desaparecidos con vida”, subrayó.

La continuidad de esa tarea, sin embargo, enfrenta el desfinanciamiento de las políticas de memoria, verdad y justicia promovido por el Gobierno nacional. Santucho señaló la reducción del personal en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y en el Banco Nacional de Datos Genéticos, dos organismos fundamentales para investigar los casos y realizar los análisis que permiten establecer vínculos biológicos.

“Cada vez hay menos compañeros pudiendo trabajar en la Comisión Nacional por la Identidad y en el Banco Nacional de Datos Genéticos”, denunció. También recordó que los organismos debieron recurrir al Congreso para impedir que esas instituciones dejaran de cumplir sus funciones. La movilización social permitió sostenerlas, aunque las restricciones presupuestarias vuelven cada vez más complejo el trabajo cotidiano.

A las dificultades institucionales se suma un contexto económico y político que puede desalentar a quienes tienen dudas. Santucho explicó que la incertidumbre sobre la propia identidad supone aceptar que la historia conocida podría ser falsa y que las personas consideradas padre y madre pueden haber ocultado información durante toda una vida. Esa decisión se vuelve todavía más difícil cuando las urgencias materiales desplazan otros interrogantes: “Cuando uno no llega a fin de mes y tiene que resolver cómo comer ese día, no va a estar buscándose el momento para hacerse un análisis”.

El representante de Abuelas también vinculó el deterioro de las políticas de derechos humanos con una degradación más amplia de las garantías democráticas. Cuestionó la limitación del derecho a la protesta y puso como ejemplo la detención de dirigentes sindicales durante una medida gremial en el subte porteño. “Cuando está legitimada la represión, es el Estado de derecho el que se está poniendo en riesgo. Los organismos tenemos la obligación de decir que este camino es peligroso”, afirmó.

En ese marco, reclamó una respuesta política y social capaz de enfrentar el avance autoritario. Santucho sostuvo que las fuerzas opositoras todavía no lograron construir una imagen de unidad ni una alternativa suficientemente clara frente al discurso oficial. “Ellos hacen y nosotros claramente no compartimos, pero hay que ver qué hacemos nosotros como respuesta. Si hay un solo discurso que se vuelve hegemónico, también tenemos que hacer una autocrítica”, planteó.

Durante la entrevista reconstruyó además la búsqueda de su hermano Daniel, apropiado durante la dictadura y restituido décadas después. Su abuela, Anéida, comenzó a buscarlo desde los primeros años del terrorismo de Estado y participó activamente en la construcción de Abuelas. Santucho, que entonces vivía en Italia, conoció esa historia cuando tenía 10 años y señaló que la búsqueda influyó en su decisión de regresar a la Argentina y asumir un compromiso militante.

“Uno siente que hay una parte de nosotros que nos falta”, explicó. Tras participar en H.I.J.O.S., se incorporó a Abuelas luego del fallecimiento de su abuela como una forma de demostrar que la búsqueda continuaría más allá de la generación fundadora. Ese recambio ya forma parte de la conducción de la organización, integrada por nietos y nietas restituidos y por familiares que todavía buscan a sus seres queridos.

Daniel pudo acercarse voluntariamente a Abuelas, aunque no existía una denuncia previa que permitiera vincularlo con la familia Santucho. Con el tiempo, pudieron establecer que personas de su entorno conocían la apropiación. El hombre que lo crió había trabajado en el centro clandestino Pozo de Banfield y apareció un día con un bebé al que, según dijo, le habían entregado en su lugar de trabajo.

Para Santucho, esa historia demuestra por qué cualquier información, aun cuando parezca mínima, puede completar una pieza decisiva. “Nunca está de más la consulta ni la pequeña información que se tiene. Muchas veces hay un rompecabezas que necesita esa piecita para esclarecer una situación”, aseguró. La búsqueda requiere una red federal que permita acercar dudas y datos sin que la distancia respecto de Buenos Aires se convierta en un nuevo obstáculo.

A 49 años del comienzo de aquella lucha, Abuelas sostiene que la memoria no pertenece solamente al pasado. La restitución de cada identidad interrumpe la continuidad de un delito cometido por el terrorismo de Estado y permite que una persona conozca su historia verdadera. El paso de las Abuelas a las nuevas generaciones no clausura su obra: confirma que la búsqueda seguirá hasta encontrar a todos los nietos y nietas que faltan.

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Redacción general del portal.

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