La historia de Tomi: trabajo y autonomía rumbo al Congreso Mundial de Síndrome de Down

La experiencia de Tomás Fioravanti muestra cómo los apoyos adecuados pueden garantizar inclusión laboral, independencia y proyectos propios para las personas con síndrome de Down.

Durante octubre, Mes de Concientización sobre el Síndrome de Down, ASDRA dio a conocer la historia de Tomás Fioravanti, un joven de 21 años que vive en Santos Lugares y viaja diariamente hasta Palermo para trabajar en una cadena de farmacias. Tomi consiguió el empleo mediante el Programa de Inclusión Laboral de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina y aprendió a realizar solo el recorrido entre su casa y el establecimiento. Su experiencia anticipa algunos de los debates que atravesarán el Congreso Mundial de Síndrome de Down, que se realizará en Buenos Aires en septiembre de 2027.

El viaje entre la provincia y la Ciudad de Buenos Aires forma parte de su rutina, aunque alcanzar esa independencia requirió aprendizaje, acompañamiento y práctica. Trasladarse sin compañía supone reconocer el recorrido, administrar los horarios y resolver las situaciones que puedan presentarse durante el trayecto. Esa autonomía, construida paso a paso, le permite sostener su actividad laboral y desenvolverse con mayor seguridad.

“Carla me llamó y tuve la entrevista, quedé. Me fueron enseñando cada una de mis tareas de reposición en el local. Me gusta mucho mi trabajo, me llevo muy bien con mis compañeros”, relató Tomás. En la farmacia aprendió las responsabilidades correspondientes a su puesto y logró integrarse al equipo. Su recorrido demuestra que la inclusión laboral no termina con el acceso a un empleo, sino que necesita oportunidades concretas, acompañamiento y condiciones adecuadas para ejercer plenamente ese derecho.

Tomi vive con su mamá y su hermana, asistió a una escuela común y participa de actividades deportivas, formativas y sociales. También integra el Club de Lectura Fácil y concurre al Taller de Vida Independiente de ASDRA, donde incorpora herramientas para desenvolverse en situaciones cotidianas. En ese espacio trabaja sobre la organización personal, la toma de decisiones y la resolución de problemas.

Una vez por año, el taller propone un desafío adicional mediante un viaje de varios días. La experiencia les permite a sus participantes poner en práctica lo aprendido, administrar sus tiempos, organizar sus pertenencias y compartir responsabilidades. No se trata solamente de conocer otro lugar, sino de ejercer la autonomía fuera de los ámbitos habituales.

La historia de Tomás también está vinculada con “Llamame por mi nombre”, una campaña destinada a recordar que antes de cualquier diagnóstico existe una persona con identidad, intereses, deseos y proyectos. La iniciativa cuestionó las miradas que reducen a las personas con síndrome de Down a su condición genética y limitan de antemano sus posibilidades. Reconocerlas como sujetos de derechos exige respetar sus decisiones y garantizar los apoyos necesarios para que puedan concretarlas.

“Lo más emocionante de acompañar a Tomi es ver cómo los aprendizajes se transforman en autonomía concreta. Todo lo que fue construyendo a lo largo de estos años hoy se refleja en su vida cotidiana, en su trabajo y en la posibilidad de desenvolverse cada vez con mayor independencia”, explicó Carla Maggio, coordinadora de los programas de Vida Independiente y de Inclusión Laboral de ASDRA. También destacó el papel fundamental de su familia, que confía en sus capacidades y lo impulsa a avanzar. Esa confianza, acompañada por herramientas adecuadas, permite que los aprendizajes se conviertan en decisiones y experiencias reales.

Durante mucho tiempo, las expectativas sociales sobre la vida adulta de las personas con síndrome de Down estuvieron condicionadas por prejuicios y limitaciones. El acceso a la educación común, al empleo, a la participación social y a experiencias de vida independiente permitió ampliar esos horizontes. Sin embargo, todavía persisten barreras culturales, educativas y laborales que impiden que esas posibilidades alcancen a todas las personas.

¿Qué necesita una persona con síndrome de Down para construir su propio proyecto de vida? ¿Qué apoyos debe garantizar la sociedad y cuáles son las barreras que todavía deben eliminarse? Esas preguntas formarán parte del Congreso Mundial de Síndrome de Down, que tendrá lugar en Buenos Aires en septiembre de 2027 y cuya información se encuentra disponible en worldcongressds2027.org.

La historia de Tomi no es solamente la de un joven que aprendió a viajar solo para ir a trabajar. Es una muestra de lo que puede suceder cuando una persona encuentra oportunidades, apoyos y espacios donde desarrollar sus capacidades y ejercer su autonomía. El desafío pendiente es que una vida adulta con trabajo, vínculos, actividades y proyectos propios deje de ser presentada como una excepción y se convierta en una posibilidad real para todas las personas con síndrome de Down.

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Redacción general del portal.

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