San Martín, lejos del bronce: sus últimos días llegan al teatro

La obra de Pablo Müller recupera la dimensión íntima del Libertador durante su exilio en Francia y explora el costo personal de una vida consagrada a la independencia americana.

1850, el último agosto se presenta todos los sábados a las 21 en el Teatro La Máscara, ubicado en Piedras 736, en el barrio porteño de Monserrat. Escrita por Pablo Müller y dirigida por Norberto Gonzalo, la propuesta reconstruye los últimos días de José de San Martín en Boulogne-sur-Mer. Jorge Capussotti, Guido D’Albo y Patricia Guillermina Rozas integran el elenco de una obra que permanecerá en cartel hasta el 28 de noviembre.

Lejos del retrato monumental que suele dominar las evocaciones escolares, la pieza se concentra en el hombre que envejece fuera de la tierra por cuya independencia luchó. San Martín conserva sus convicciones, pero también aparece atravesado por las dudas, los recuerdos y las consecuencias de las decisiones que marcaron su vida pública y familiar. El exilio funciona así como escenario político y, al mismo tiempo, como territorio de una intimidad pocas veces explorada.

La acción transcurre en agosto de 1850, durante las últimas horas del Libertador en Francia. Allí conversa con Tomás Guido, amigo, colaborador y testigo privilegiado de una historia que retorna mediante recuerdos y silencios. Los campos de batalla y las grandes decisiones políticas permanecen fuera de escena, aunque sus consecuencias atraviesan cada vínculo.

La presencia de Mercedes introduce la relación entre San Martín y una hija marcada por las ausencias de su padre. La campaña libertadora aparece entonces no solo como una epopeya continental, sino también como una elección que tuvo costos afectivos concretos. El reproche y el amor conviven sin ofrecer una reconciliación sencilla ni una lectura complaciente del pasado.

La obra propone una pregunta que excede la reconstrucción biográfica: qué queda del héroe cuando desaparecen los ejércitos, los discursos y las representaciones oficiales. En lugar de negar su dimensión histórica, la puesta busca comprenderla desde la vulnerabilidad del hombre que sostuvo una causa colectiva y debió pagar por ella con el desarraigo. La palabra introspectiva y la fragilidad humana organizan una dramaturgia construida a partir de los vínculos.

El proyecto surgió de una investigación histórica desarrollada por Müller, médico y escritor especializado en San Martín. La propuesta procura abrir nuevas conversaciones sobre el Libertador mediante el teatro, la divulgación y la reflexión. Su propósito no es desmontar al prócer, sino recuperar las tensiones humanas que quedaron ocultas detrás de su consagración pública.

Capussotti encarna a San Martín, mientras D’Albo y Rozas completan el triángulo dramático alrededor de Tomás Guido y Mercedes. La versión escénica, la dirección y el diseño de luces corresponden a Norberto Gonzalo. Alejandro Mateo realizó la escenografía y el vestuario, Patricio Gonzalo estuvo a cargo de la asistencia de dirección y Claudia Díaz asumió la producción ejecutiva.

La propuesta tiene una duración aproximada de 70 minutos y está dirigida al público adulto. Las entradas se encuentran disponibles en la boletería del Teatro La Máscara y mediante la plataforma Alternativa Teatral. La temporada continuará los sábados a las 21 hasta el 28 de noviembre.

1850, el último agosto presenta a San Martín antes de su conversión definitiva en estatua, nombre de avenida o efeméride. La obra vuelve sobre quien hizo de la libertad una causa americana, pero terminó sus días lejos de su patria. En esa distancia entre la figura histórica y el hombre aparece el núcleo de una propuesta que busca recordar sin solemnidad y comprender sin renunciar a la dimensión política de su legado.

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Redacción general del portal.

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