sábado, 19 de septiembre de 2026

Tomas Gennaro: “Nos quieren sacar hasta el último derecho y les daremos batalla”
El secretario de Juventud de ATE Legislatura reivindicó la militancia de los estudiantes secuestrados durante la Noche de los Lápices y convocó a organizarse frente al ataque contra los derechos sociales.
Tomás Gennaro, secretario de Juventud de ATE Legislatura, afirmó que las nuevas generaciones deben organizarse para defender los derechos laborales, educativos y sociales frente a la ofensiva del Gobierno nacional, y advirtió: “Nos quieren sacar hasta el último derecho y les daremos batalla”. El dirigente habló en el programa Sesión Especial, por Radio Germán Abdala, después de que el área que encabeza publicara una carta abierta por los 50 años de la Noche de los Lápices, dirigida a los trabajadores del Parlamento porteño y al conjunto de la sociedad. El documento propone mantener viva la memoria, recuperar la identidad política de los estudiantes secuestrados y transmitir esa historia a quienes todavía no la conocen.
“Estamos atravesados por una coyuntura bastante violenta y persecutoria por parte del gobierno actual. En un momento en el que los estatales están siendo perseguidos, es difícil sostener ámbitos de discusión y organización”, señaló Gennaro. Frente a ese escenario, valoró que todavía existan jóvenes dispuestos a reunirse, debatir y construir una mirada colectiva sobre los problemas del presente.
La carta surgió de un trabajo grupal de la Secretaría de Juventud y fue pensada como un material abierto, capaz de trascender las fronteras de la Legislatura. “La finalidad era transmitir un pensamiento colectivo y abrirlo a quien quisiera leerlo y apropiárselo”, explicó. Para Gennaro, recordar la Noche de los Lápices no depende de la identificación partidaria de cada persona, porque “lo que pasó es parte de nuestra historia, es innegable y tenemos la responsabilidad de mantener viva esa memoria”.
El documento discute especialmente la forma en que durante años se contó el secuestro de los estudiantes platenses. Aunque la lucha por el boleto estudiantil formó parte de sus reclamos, Gennaro remarcó que la dictadura los persiguió por una razón mucho más profunda. “No fue solo por el boleto: fueron compañeros perseguidos por una decisión política, por militar y por organizarse”, sostuvo.
La precisión no constituye un detalle historiográfico. Presentar a los jóvenes de la Noche de los Lápices únicamente como estudiantes que reclamaban una tarifa de transporte más accesible despoja a las víctimas de sus ideas, de sus organizaciones y del proyecto de país por el que luchaban. También vuelve incomprensible la racionalidad del terrorismo de Estado, que no actuó de manera indiscriminada: identificó, secuestró y exterminó a quienes podían organizar una resistencia frente al modelo político, económico y social de la dictadura.
Gennaro evitó cualquier equiparación superficial entre aquel régimen y el presente, pero cuestionó la calidad de una democracia en la que amplios sectores pierden derechos mientras el poder busca debilitar sus formas de organización. “No existen las persecuciones directas, los secuestros ni el terrorismo en las calles que había hace 50 años, pero sí existe un avasallamiento sobre los derechos humanos, la salud y todo lo que los engloba”, planteó. En ese contexto, reivindicó la posibilidad actual de militar, estudiar y sindicalizarse como una conquista que no debe naturalizarse.
“Nosotros podemos organizarnos y hacer este tipo de cosas. Ese valor y esa posibilidad son una bandera”, expresó. El dirigente, que estudia en la Universidad Nacional de La Matanza, recordó que el acceso a la universidad pública, la participación sindical y la vida democrática fueron construidos por generaciones que enfrentaron persecuciones y pagaron costos enormes: “No estamos acá porque sí. Hubo compañeros y compañeras que dieron la pelea, hubo gente que dejó la vida y eso es parte de nuestra historia”.
La conversación también estuvo atravesada por el desafío del trasvasamiento generacional. Ante la ausencia de muchas Madres, Abuelas y referentes históricos, la continuidad de sus luchas depende de que los jóvenes asuman ese legado sin convertirlo en una repetición vacía. La carta elaborada por la Secretaría de Juventud representa precisamente esa decisión: recibir las banderas, interpretarlas desde el presente y utilizarlas para intervenir en los conflictos de su tiempo.
“Hay que dejar de esperar que las puertas se abran; las puertas hay que abrirlas. Tenemos que rebelarnos y salir a pelear por nuestros derechos, que también serán los derechos que les dejemos a quienes vengan después”, convocó Gennaro. Su definición ubica la memoria lejos de cualquier ceremonia inmóvil: recordar a los estudiantes desaparecidos exige reconocer que fueron militantes y sostener, en las condiciones actuales, el derecho a organizarse para transformar la realidad.






