Raimundi: “Cuando la política entra en crisis, gobierna el poder económico”

El exembajador ante la OEA reclamó autocrítica, participación y un programa de producción, trabajo y soberanía para reconstruir el campo nacional y popular.

Las disputas entre dirigentes no pueden seguir reemplazando la construcción de una alternativa frente al gobierno de Javier Milei, advirtió Carlos Raimundi durante una extensa entrevista en Nosotros los otros, por Radio Rebelde. El exdiputado nacional y exembajador argentino ante la Organización de Estados Americanos sostuvo que el campo nacional y popular debe reconocer sus errores, recuperar el vínculo con los sectores populares y organizar un programa capaz de reunir a quienes defienden la industria, el trabajo y la producción. Para el dirigente, la prioridad es identificar la contradicción principal y dejar las diferencias secundarias para después de derrotar al modelo de destrucción económica y subordinación nacional.

Raimundi ubicó la crisis argentina dentro de una transformación internacional más amplia. Señaló que el orden que gobernó el mundo durante el último medio siglo perdió legitimidad y capacidad de conducción, mientras las instituciones que podrían reemplazarlo todavía no terminaron de consolidarse. A diferencia de las potencias emergentes de Asia y algunas regiones de África, sostuvo que el desencanto, la pérdida de credibilidad y la crisis de valores afectan principalmente al Occidente geopolítico.

En ese escenario, las plataformas digitales y los grandes medios ocupan un lugar central en la producción de sentido común. Raimundi explicó que los algoritmos refuerzan las preferencias de cada usuario, profundizan la polarización e impiden el encuentro entre quienes sostienen posiciones diferentes. “Cuando la política entra en crisis permanente, lo que gobierna es el poder económico”, afirmó, y defendió la necesidad de recuperar espacios donde argumentar, conversar y explicar vuelva a ser una práctica política.

El exembajador sostuvo que el avance de la derecha también obliga al movimiento nacional a revisar sus propias responsabilidades. Planteó que no alcanza con denunciar el ajuste de Milei si no se reconoce que los gobiernos populares dejaron problemas sin resolver en materia de inflación, inseguridad, corrupción y funcionamiento de los servicios públicos. Sin esa autocrítica, advirtió, cualquier intento de recuperar la confianza social será recibido como el discurso de una dirigencia que se niega a escuchar.

Como ejemplo, señaló que defender la educación pública exige reconocer su deterioro actual. Raimundi afirmó que la escuela dejó de cumplir plenamente su función igualadora por la reducción de las horas de clase, la insuficiencia de los contenidos y las condiciones salariales que obligan a los docentes a concentrarse en su propia supervivencia. El objetivo no debe ser abandonar su defensa, sino recuperar las condiciones necesarias para que vuelva a garantizar educación de calidad e igualdad social.

La reconstrucción política, agregó, debe comenzar con una presencia territorial capaz de escuchar antes de formular respuestas. Para ilustrar esa tarea mencionó la experiencia de China, que logró sacar de la pobreza a más de 800 millones de personas mediante políticas diseñadas a partir de las necesidades específicas de cada comunidad. “Hay que tener mucha militancia situada en el lugar y mucha voluntad de escuchar, y no ser uno el que baja la línea”, explicó.

Esa escucha, sin embargo, debe transformarse posteriormente en organización y propuesta nacional. Raimundi sostuvo que las organizaciones territoriales pueden construir confianza, pero necesitan converger en un proyecto que genere adhesión y ofrezca respuestas concretas. Las internas resultan especialmente dañinas cuando enfrentan a sectores que comparten una misma concepción política, representan una base social semejante y terminan discutiendo solamente posiciones de liderazgo.

En ese sentido, cuestionó que una conducción reducida o un dirigente definan nuevamente las candidaturas sin participación de las bases. Recordó que el espacio nacional y popular respaldó sucesivamente a Daniel Scioli, Alberto Fernández y Sergio Massa sin discutir suficientemente el programa que representaban. Frente a 2027, reclamó debate, participación y una construcción política que no vuelva a resolverse “en una mesa chiquitita”.

Raimundi propuso ordenar la unidad alrededor de la contradicción principal. “Si tengo un gobierno que está destruyendo la industria, tengo que juntar a todos aquellos que defendemos la industrialización, el trabajo y la producción”, señaló. Las diferencias internas podrán discutirse después, pero no deberían impedir la formación de una fuerza capaz de enfrentar al bloque económico que sostiene el proyecto libertario.

La alternativa tampoco puede reducirse a una consigna electoral. Durante la entrevista, Raimundi planteó la necesidad de aumentar los impuestos sobre los grandes grupos económicos, utilizar la energía para el desarrollo industrial, reconstruir la educación pública y recuperar la capacidad del Estado para garantizar derechos. Argentina no carece de recursos, sostuvo: el problema es quién controla los dólares generados por la minería, la energía, el petróleo y los agronegocios, y con qué objetivos se utilizan.

El exembajador también cuestionó la reciente reivindicación de Malvinas ensayada por Milei. Advirtió que una parte de la prensa presentó como un giro soberanista los anuncios sobre el Consejo de Seguridad Nacional y la construcción de una base naval, sin relacionarlos con el alineamiento del Gobierno con Estados Unidos. “Todo eso no es para la Argentina, es para Trump”, afirmó.

Raimundi evitó anticipar cuándo podría agotarse el experimento libertario, pero sostuvo que el deterioro de las condiciones materiales terminará imponiéndose sobre la propaganda. Frente a la capacidad de las plataformas, los medios concentrados y las granjas de bots para manipular el debate público, propuso trabajar simultáneamente en dos planos: escuchar y representar las demandas desde abajo, y construir una síntesis política capaz de convertirlas en un proyecto nacional. La salida, concluyó, no consiste en renunciar a la política, sino en recuperar su capacidad para explicar, organizar y transformar la realidad.

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Redacción general del portal.

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