sábado, 15 de agosto de 2026

Fidel Castro a cien años de su nacimiento
Cuba conmemoró el centenario de una de las figuras fundamentales de la emancipación latinoamericana y de la resistencia frente al poder estadounidense en la región.
A cien años del nacimiento de Fidel Castro, Cuba volvió a encontrarse este 13 de agosto alrededor de la figura del hombre que encabezó la Revolución de 1959 y transformó para siempre la historia política de América Latina. Los homenajes realizados en la isla reunieron a dirigentes cubanos, representantes internacionales y organizaciones populares en una conmemoración que trascendió la evocación biográfica para recuperar la vigencia de sus ideas sobre soberanía, independencia, justicia social y unidad latinoamericana.
Nacido el 13 de agosto de 1926 en Birán, en la entonces provincia de Oriente, Fidel Alejandro Castro Ruz pasó de joven abogado y militante opositor a convertirse en el principal dirigente de una revolución que desafió a la dictadura de Fulgencio Batista y, posteriormente, al poder de Estados Unidos sobre Cuba. El asalto al Cuartel Moncada en 1953, la prisión, el exilio en México, el desembarco del Granma y la lucha guerrillera en Sierra Maestra marcaron el camino que desembocó en el triunfo revolucionario del 1° de enero de 1959.
La llegada de la Revolución modificó las estructuras sociales y económicas de una isla atravesada por enormes desigualdades y fuertemente subordinada a los intereses estadounidenses. La reforma agraria, la nacionalización de sectores estratégicos, la campaña de alfabetización y la construcción de sistemas universales de salud y educación se convirtieron en pilares de un proyecto que colocó derechos fundamentales fuera de la lógica del mercado.
En apenas un año, la Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 movilizó a cientos de miles de cubanos, muchos de ellos jóvenes que viajaron hacia zonas rurales para enseñar a leer y escribir. Décadas después, la educación y la medicina cubanas se transformarían también en instrumentos de solidaridad internacional, con docentes y profesionales sanitarios trabajando en algunos de los territorios más pobres y castigados del planeta.
Pero la dimensión histórica de Fidel excedió ampliamente las fronteras cubanas. A pocos kilómetros de Estados Unidos, la Revolución demostró que un pequeño país latinoamericano podía romper una relación de dependencia con Washington y sostener un proyecto político propio. Esa decisión convirtió rápidamente a Cuba en objetivo de una política de hostigamiento que incluyó la invasión de Bahía de Cochinos, operaciones encubiertas, intentos de asesinato contra Fidel y un bloqueo económico, comercial y financiero que lleva más de seis décadas.
Lejos de quedar aislada políticamente, Cuba convirtió su revolución en una referencia para los movimientos de liberación nacional de América Latina, África y otras regiones del mundo. Su participación en Angola y el apoyo a las luchas contra el colonialismo y el apartheid constituyeron uno de los capítulos centrales de ese internacionalismo. Nelson Mandela reconocería posteriormente el papel desempeñado por los cubanos en las luchas de liberación del continente africano.
Fidel también hizo de la integración latinoamericana una de las grandes batallas de su vida política. Su relación con dirigentes y movimientos populares de la región contribuyó, décadas después del triunfo revolucionario, a la construcción de una nueva etapa de cooperación regional que tuvo entre sus expresiones al ALBA y a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, concebida como un espacio continental sin la tutela de Estados Unidos.
El centenario llega en un momento particularmente difícil para Cuba. Las dificultades económicas, energéticas y productivas que atraviesa la isla conviven con la persistencia del bloqueo estadounidense, una política que sobrevivió a sucesivos gobiernos de Washington y que continúa condicionando el acceso cubano a mercados, financiamiento, tecnología e insumos fundamentales.
Fidel Castro murió el 25 de noviembre de 2016, a los 90 años. Sin embargo, el centenario de su nacimiento volvió a mostrar que su figura difícilmente pueda quedar encerrada en los límites de una efeméride. Su trayectoria forma parte de una discusión todavía vigente sobre la capacidad de América Latina para decidir su propio destino y construir modelos de desarrollo independientes de los centros de poder mundial.
A cien años de su nacimiento, aquella pequeña isla que desafió a una potencia situada a apenas 150 kilómetros de sus costas continúa siendo soberana. Y quizás allí se encuentre una de las claves para comprender la dimensión histórica de Fidel: haber demostrado que el tamaño de un país no determina necesariamente el tamaño de su dignidad.






