La inflación volvió a acelerarse y golpeó más a los jubilados

El índice de los trabajadores llegó al 2,4% en julio y cortó tres meses de desaceleración. Los salarios volvieron a quedar en el centro de la política económica.

La inflación de los trabajadores alcanzó el 2,4% en julio, siete décimas por encima de junio, e interrumpió tres meses consecutivos de desaceleración. El aumento volvió a impactar con mayor intensidad sobre los hogares encabezados por jubilados, mientras que los salarios reales acumularon caídas en ocho de los últimos nueve meses, según el Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD).

El informe ubicó la inflación interanual en 32,9%, cuatro décimas por encima del registro de junio. Durante los primeros siete meses de 2026, los precios acumularon una suba del 18,5% y, de mantenerse ese ritmo durante el resto del año, la inflación anual se ubicaría en torno al 33,7%.

Las mayores subas de julio se produjeron en Recreación y cultura, con 4,3%; Educación, con 4,1%; Restaurantes y hoteles, con 3,4%; y Vivienda, con 3,1%. Parte del incremento estuvo asociado con las vacaciones de invierno: los paquetes turísticos aumentaron 26%, los hoteles 29,1% y los pasajes aéreos 21,7%.

Sin embargo, los aumentos vinculados con los servicios esenciales volvieron a tener una incidencia significativa sobre los hogares. Dentro del rubro Vivienda, la electricidad aumentó 5,9% y el agua 3,6%, ambos por encima del promedio general. Esa composición explica parcialmente por qué la inflación alcanzó el 2,46% entre los hogares encabezados por jubilados y el 2,42% en aquellos con una mujer como jefa de hogar.

Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 2%, por debajo del índice general, aunque con fuertes diferencias entre productos. Las verduras treparon 9%, mientras las carnes registraron una variación de apenas 0,2%. Prendas de vestir y calzado fue el único rubro que mostró una reducción mensual, con una caída del 1,6%.

En la comparación de los últimos doce meses, Transporte continúa encabezando los aumentos, con 44,6%, seguido por Vivienda, con 38,8%. Se trata de dos componentes con una incidencia directa sobre los gastos cotidianos de los hogares y atravesados por las decisiones oficiales sobre tarifas y precios regulados.

El diputado nacional y director ejecutivo del CCD, Nicolás Trotta, cuestionó la estrategia económica del gobierno de Javier Milei y advirtió sobre la utilización de los ingresos como instrumento para contener los precios.

“La política del gobierno de controlar los precios a cualquier costo está transformando la baja de la inflación en una victoria pírrica”, sostuvo Trotta. Según señaló, “en los últimos nueve meses, los salarios reales registraron caídas en ocho meses pese a una inflación más baja”.

Para el exministro de Educación, el Gobierno “sigue usando los salarios como anclas nominales de la economía”, mientras una parte relevante del comportamiento de los precios depende de decisiones oficiales. “La inflación no cede, no da resultados esa política que busca materializar una distribución regresiva del ingreso y que consolida el estancamiento de la actividad”, afirmó.

El coordinador del IET, Fabián Amico, coincidió en señalar el peso de las decisiones gubernamentales sobre la evolución del índice. “La inflación se aceleró otra vez, insinuando una tendencia que tenderá a acentuarse en los meses que vienen”, advirtió.

Amico destacó particularmente los incrementos de los servicios públicos y privados regulados y cuestionó que la dinámica inflacionaria pueda explicarse exclusivamente mediante variables monetarias o fiscales. “La tendencia de la inflación está influida decisivamente por decisiones políticas del gobierno, sin relación con el déficit fiscal ni la expansión monetaria”, sostuvo.

El economista agregó otro factor de preocupación: la evolución del dólar mayorista desde mayo y las tensiones cambiarias previstas para el período preelectoral. Según su análisis, esos movimientos podrían generar presiones adicionales sobre los precios durante los próximos meses.

La distribución de la inflación también mostró diferencias según el nivel de ingresos. El 10% de los hogares de mayores recursos registró una suba del 2,66%, principalmente por el mayor peso de los gastos turísticos durante las vacaciones de invierno. Para el resto de los deciles, las variaciones se ubicaron entre 2,20% y 2,35%. En la medición interanual, en cambio, las diferencias prácticamente desaparecen: todos acumulan aumentos de entre 32,7% y 33%.

Los datos del IET vuelven a poner en discusión qué significa una inflación más baja cuando el costo de esa estrategia recae sobre los ingresos y la actividad económica. La desaceleración que el Gobierno presenta como uno de los principales resultados de su programa convive con salarios que pierden poder adquisitivo, aumentos de servicios esenciales y un impacto particularmente elevado sobre los jubilados, uno de los sectores más castigados por el ajuste.

ADN Populares
ADN Populares

Redacción general del portal.

Artículos: 101

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *