viernes, 6 de noviembre de 2026

Dos jubilaciones mínimas cubren apenas el 57% de la canasta
El informe de la Defensoría porteña expone una brecha de casi $745.000 para una pareja propietaria, aun contando los bonos previsionales.
Una pareja de personas mayores con vivienda propia necesitó $1.742.128 en septiembre para cubrir su canasta de consumo en la Ciudad de Buenos Aires, según la Defensoría del Pueblo porteña. Dos jubilaciones mínimas, incluidos los bonos de $70.000 para cada integrante, sumaron ese mes $997.266,40: alcanzaron para cubrir apenas el 57,2% del presupuesto estimado. La diferencia fue de $744.861,60, incluso sin afrontar un alquiler ni una cuota de medicina prepaga.
El relevamiento registró una suba mensual del 1,6% para ese hogar, integrado por una mujer y un varón en edad jubilatoria, de hasta 74 años. Cuando la pareja alquila, el presupuesto asciende a $2.552.915, con un incremento del 1,1% respecto de agosto. En ese caso, dos haberes mínimos con bono cubrieron solamente el 39,1% de los gastos calculados.
La distancia también afecta a quienes viven solas. Para una mujer de 75 años o más, propietaria y sin prepaga, la canasta llegó a $963.253, frente a un ingreso mínimo con bono de $498.633,20. El faltante fue de $464.619,80: la prestación permitió afrontar poco más de la mitad del consumo previsto para ese tipo de hogar.
Si esa mujer debe alquilar, el costo mensual sube a $1.563.201. Para una propietaria que paga medicina prepaga, alcanza los $1.630.876, mientras que una pareja propietaria con cobertura privada necesita $3.077.375. El sistema distingue estas situaciones para mostrar cómo la vivienda, la composición del hogar y la cobertura sanitaria modifican las necesidades de ingresos.
La comparación con las jubilaciones corresponde al mismo mes de los precios relevados. La Resolución 257/2026 de ANSES fijó el haber mínimo de septiembre en $428.633,20 y el Gobierno nacional dispuso un bono extraordinario de hasta $70.000. Aun con ese refuerzo completo, la suma quedó muy por debajo del presupuesto de cualquiera de los hogares considerados.
Dentro de la canasta de la pareja propietaria, la alimentación demandó $655.184 y fue el componente con mayor aumento mensual, del 2,5%. Los bienes y servicios básicos del hogar representaron $581.012; la salud, $191.528; el mantenimiento de la vivienda, $73.967; y los bienes y servicios personales, $240.437. El informe advierte que pueden existir diferencias mínimas entre las sumas y los totales por redondeo.
La vivienda introduce una de las mayores diferencias entre los presupuestos. Para la pareja inquilina, el alquiler considerado fue de $810.787, que se agrega a expensas, servicios, comunicaciones y transporte. La cobertura médica privada también tiene un peso determinante: el seguro de salud contemplado para la pareja propietaria costó $1.335.246, además de los otros gastos sanitarios.
En paralelo, el Índice de Precios de Medicamentos de la Defensoría aumentó un 1,4% mensual y un 27,7% interanual. Las mayores subas de septiembre correspondieron a los cardiovasculares y para la presión, con un 2,3%; los antibióticos y antisépticos, con un 2%; y los psicofármacos, con un 1,5%. Ese índice es diferente del componente de salud de la canasta, que incluye productos y servicios médicos y terapéuticos y aumentó un 2,2%.
En la comparación con septiembre de 2025, los seis presupuestos registraron incrementos de entre el 34,2% y el 38,7%. La canasta de la pareja propietaria pasó de $1.259.204 a $1.742.128, una suba del 38,4%. Para la mujer de 75 años o más con casa propia, el aumento interanual fue del 38,7%.
La medición contempla alimentación, vivienda, medicamentos, cuidados, vestimenta y esparcimiento, con precios de la Ciudad de Buenos Aires. Construye seis hogares de referencia y estima los recursos necesarios para sostener sus consumos; no establece una línea de pobreza ni mide el gasto efectivo de cada jubilado. Su metodología combina requerimientos alimentarios específicos con pautas de consumo de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18.






