miércoles, 4 de noviembre de 2026

Chino básico: el martes negro de Donald Trump golpea a Milei
Oscar Martínez Zemborain analiza la derrota electoral del presidente estadounidense y sus consecuencias para el gobierno argentino, en un escenario internacional marcado también por el triunfo de Lula, el debilitamiento de Netanyahu y las tensiones diplomáticas con España.
Donald Trump sufrió un duro revés electoral en Estados Unidos al perder, según el análisis de Oscar Martínez Zemborain, el control de ambas cámaras del Congreso, un resultado que modifica la relación de fuerzas en Washington y repercute directamente sobre el gobierno de Javier Milei. En una nueva entrega de Chino básico para ADN Populares, el analista político examina las consecuencias de este «martes negro» para el mandatario estadounidense y para el presidente argentino, que convirtió su identificación con Trump en uno de los ejes fundamentales de su política exterior.
«Martes negro para Milei», sentencia Martínez Zemborain al comenzar su columna. La definición sintetiza las consecuencias que el analista identifica en una sucesión de acontecimientos internacionales, aunque el golpe más significativo proviene de Estados Unidos, donde el principal aliado político del presidente argentino sufrió una derrota que altera las condiciones de su gobierno.
El resultado electoral estadounidense constituye el centro del análisis. Trump perdió el control de la Cámara de Representantes y del Senado, una situación que lo obliga a negociar con una oposición fortalecida y representa un obstáculo para sus pretensiones de ejercer el poder sin condicionamientos parlamentarios.
Martínez Zemborain recuerda que, antes de conocerse los resultados, «Trump, un bravucón, dijo que iba a gobernar por decreto» si el voto popular le daba la espalda. La amenaza anticipaba una nueva confrontación con las instituciones estadounidenses, pero el desenlace electoral terminó imponiendo un escenario diferente al que esperaba el mandatario republicano.
«Hoy, con el resultado en la mano, cambió de actitud, lo cual es bueno», destaca el analista. Y precisa que Trump anunció que «se iba a sentar a negociar con los demócratas que triunfaron en las elecciones». El contraste entre la amenaza inicial y la disposición posterior al diálogo expone los límites que el resultado electoral impuso al presidente estadounidense.
La derrota también tiene consecuencias fuera de Estados Unidos. Trump se convirtió en uno de los principales referentes internacionales de las corrientes de extrema derecha, y Milei hizo de su cercanía con el mandatario republicano una de las señas de identidad de su gobierno.
La apuesta del presidente argentino fue mucho más allá de una relación diplomática entre dos países. Milei asumió como propias las posiciones ideológicas de Trump, defendió públicamente su liderazgo y presentó esa alianza como una garantía de respaldo internacional. El retroceso electoral estadounidense demuestra, sin embargo, que el poder político de su principal aliado está sometido a disputas internas que no pueden resolverse mediante afinidades personales.
El martes negro adquiere una dimensión todavía mayor cuando se lo observa junto con otros acontecimientos que Martínez Zemborain incorpora a su análisis. El primero es el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, que representa un revés para el bolsonarismo y para las fuerzas de extrema derecha que pretendían recuperar la conducción del principal país de América del Sur.
«Todo esto comenzó cuando el presidente Lula obtuvo el triunfo», señala el analista, antes de destacar la importancia estratégica de Brasil, al que define como «el país más importante de la región y el socio más importante de la Argentina».
La continuidad de Lula representa un golpe político para el bolsonarismo y coloca nuevamente a Milei frente a las consecuencias de haber privilegiado su identificación con la derecha brasileña por encima de una relación institucional indispensable para los intereses nacionales.
Martínez Zemborain considera que el resultado brasileño «fue un duro golpe» y lo vincula directamente con la derrota de Trump. Ambos acontecimientos muestran las dificultades electorales que enfrentan las fuerzas de extrema derecha en escenarios decisivos para la política internacional.
A ese panorama se suma la situación de Benjamin Netanyahu en Israel. El analista advierte que el primer ministro «no obtuvo la mayoría, con lo cual tiene que negociar con la oposición», una circunstancia que podría comprometer su continuidad al frente del Ejecutivo.
Martínez Zemborain identifica a Netanyahu como el dirigente «acusado de genocidio palestino» por sus acciones en Gaza y Cisjordania. También señala que, si pierde el poder, podría enfrentar consecuencias judiciales de mayor gravedad: «Hasta lo podría llevar a la cárcel», advierte al referirse a la posibilidad de una condena en los procesos penales que menciona.
El debilitamiento de Netanyahu representa otro problema para Milei, que convirtió su respaldo al gobierno israelí en una definición central de su política exterior. La identificación con el primer ministro fue mucho más allá de las relaciones diplomáticas tradicionales y colocó a la Argentina en una posición de estrecho alineamiento con su conducción.
España completa el escenario de dificultades internacionales. Martínez Zemborain señala que «el último eslabón que le tocaba a Javier Milei» es la cumbre iberoamericana que se desarrolla en Madrid, a la que llega después de numerosos viajes al país europeo y de reiterados enfrentamientos con sus autoridades.
El analista destaca que Milei deberá encontrarse con un presidente del Gobierno español «al que insultó sin parar», en referencia a Pedro Sánchez. Los agravios del mandatario argentino deterioraron una relación bilateral que debería sostenerse sobre intereses institucionales, económicos y diplomáticos, independientemente de las diferencias ideológicas entre ambos gobiernos.
A esa situación se agrega el intento fallido de obtener una audiencia con el rey Felipe VI. Martínez Zemborain cuestiona que Milei haya pretendido ser recibido por el monarca español, «que en el caso español es el jefe de Estado», y recuerda que este «se negó a recibirlo».
La acumulación de estos acontecimientos expone las consecuencias de una política exterior que confundió las relaciones entre Estados con la adhesión personal a determinados dirigentes. Brasil constituye el principal socio comercial regional de la Argentina; Estados Unidos, una potencia decisiva para su inserción internacional; Israel y España, países con los que mantiene relaciones diplomáticas que trascienden a sus gobiernos circunstanciales.
Sin embargo, el centro de la columna permanece en Washington. La derrota electoral de Donald Trump representa el golpe más significativo para Milei porque afecta directamente al dirigente en cuyo liderazgo depositó buena parte de sus expectativas internacionales. La pérdida del control parlamentario estadounidense obliga al presidente republicano a reconocer nuevos límites institucionales y a negociar con los demócratas que consiguieron imponerse en las urnas.
El triunfo de Lula, el debilitamiento de Netanyahu y las dificultades con España amplían ese cuadro, pero no desplazan el acontecimiento decisivo: Trump sufrió una derrota electoral que modifica el equilibrio político estadounidense y repercute sobre quienes construyeron sus propias estrategias alrededor de su liderazgo.
«En estas condiciones, Javier Milei arranca el mes de noviembre en este martes negro», concluye Oscar Martínez Zemborain, sintetizando el escenario internacional que enfrenta un gobierno argentino cuya política exterior quedó estrechamente vinculada a la suerte de sus aliados de extrema derecha.






