Alfonso Martínez: “El diálogo no puede ser una excusa para la inacción”

En el estreno de Mano a mano, el dirigente sindical y concejal de Morón habló del ajuste de Milei, el plan de lucha de la CGT, la gestión de Lucas Ghi, las tensiones del peronismo y una eventual candidatura a intendente.

Alfonso Martínez, uno de los secretarios generales de la CGT Regional Morón, Hurlingham e Ituzaingó, dirigente de UTHGRA Zona Oeste y concejal de Morón, respondió las preguntas de ADN Populares sobre la crisis laboral, la situación política del distrito y el futuro del peronismo. En la primera entrega de Mano a mano, la nueva sección de entrevistas del portal, reclamó profundizar el plan de lucha sindical y reconoció su vocación de asumir mayores responsabilidades políticas.

La conversación también abordó la ruptura entre Lucas Ghi y Martín Sabbatella, la construcción política de Axel Kicillof, el respaldo de Luis Barrionuevo a Javier Milei en 2023 y las respuestas pendientes en materia de seguridad y servicios municipales. La entrevista fue editada por extensión y claridad, sin alterar el sentido de las respuestas.

—Venís planteando que el problema de los trabajadores está en el modelo económico. ¿Cómo se expresa hoy en Morón, Hurlingham e Ituzaingó?

—La situación de los trabajadores no es producto de una crisis aislada ni de una circunstancia pasajera. Es consecuencia de un modelo económico que tiene como principales variables de ajuste al salario, al empleo y a la producción nacional.

En nuestra región lo vemos en la caída del consumo, las dificultades de los pequeños y medianos comerciantes, los problemas de las industrias para sostener su actividad y la pérdida del poder adquisitivo. Cuando una familia deja de consumir, el comercio vende menos, la pyme produce menos y finalmente se ponen en riesgo los puestos de trabajo.

Un ejemplo concreto fue el frigorífico San Roque, donde alrededor de 140 trabajadores resultaron afectados por el cierre de la planta, que luego pudo reabrir mediante la articulación entre distintos sectores, entre ellos el Ministerio de Trabajo bonaerense. No hay desarrollo posible sin salarios dignos, industria nacional y un mercado interno fuerte.

—La Regional reclamó un paro de 36 horas con movilización. ¿Qué plan de lucha considerás necesario?

—La gravedad de la situación exige una respuesta contundente del movimiento obrero. Desde la CGT Regional impulsamos una movilización en Morón junto con las dos CTA, en la que participaron numerosos gremios, y reclamamos un paro nacional de 36 horas con movilización.

Respetamos la institucionalidad de la CGT, pero las regionales debemos expresar lo que sucede en cada territorio. Necesitamos profundizar un plan de lucha nacional con medidas progresivas, movilizaciones y una agenda concreta: paritarias libres, defensa de los convenios colectivos, protección del empleo y recuperación del poder adquisitivo.

El diálogo es una herramienta fundamental, pero no puede transformarse en una excusa para la inacción. Los derechos laborales nunca fueron una concesión del poder económico: fueron conquistas de la organización, la unidad y la lucha del movimiento obrero. Y el ámbito natural de esa lucha es la calle.

—¿Cómo se construye una respuesta común para trabajadores registrados, informales y de la economía popular?

—El mundo del trabajo cambió y nuestra responsabilidad es representar a la clase trabajadora en su conjunto. Hoy tenemos trabajadores registrados, informales, monotributistas, empleados de plataformas, cooperativistas y compañeros de la economía popular que muchas veces enfrentan las mismas dificultades.

La unidad con las CTA y las organizaciones territoriales parte de una convicción: las diferencias organizativas no pueden estar por encima de los intereses de los trabajadores. Tenemos que generar ámbitos de encuentro, articular reclamos y construir propuestas para ampliar derechos. No puede haber trabajadores de primera y de segunda.

—¿Qué puede hacer el Municipio para proteger el empleo y sostener a comercios y pymes?

—Un municipio no tiene las herramientas macroeconómicas para modificar las políticas nacionales, pero no puede quedarse de brazos cruzados. Morón tiene una historia vinculada al trabajo, al comercio, a la industria y a la producción.

Tenemos que fortalecer la articulación entre el Estado municipal, los sindicatos, las cámaras empresariales, los comerciantes y las pymes. Desde el Concejo Deliberante considero prioritario construir una agenda de defensa del empleo local, promoción de inversiones productivas y acompañamiento a quienes generan trabajo.

También debemos analizar alivios tributarios para comercios y pymes que sostengan el empleo, facilitar habilitaciones, reducir trabas burocráticas y crear una mesa permanente de trabajo y producción. El Municipio no puede resolver por sí solo los problemas del país, pero sí puede decidir si se coloca del lado de quienes especulan o de quienes producen, trabajan e invierten en Morón.

—Respaldás la gestión de Lucas Ghi. ¿Qué problemas debe resolver con mayor urgencia?

—Valoro la decisión de sostener políticas públicas y servicios esenciales en un contexto nacional adverso, en el que los municipios reciben más demandas con recursos limitados. Pero acompañar una gestión no significa renunciar a señalar aquello que debe mejorar.

Los vecinos no nos eligen para que expliquemos permanentemente las dificultades, sino para que trabajemos en resolverlas. La seguridad, la limpieza, el mantenimiento del espacio público, el estado de las calles, la iluminación y la calidad de los servicios requieren respuestas concretas.

También necesitamos fortalecer la cercanía entre los funcionarios y los vecinos. La política tiene que escuchar más, recorrer más y resolver más. Defender una gestión no es aplaudir todo: es acompañar lo que está bien y corregir lo que todavía falta.

—Durante la interpelación por seguridad cuestionaste la actuación del sabbatellismo. Más allá de esa disputa, ¿qué respuestas debe dar el Municipio?

—No estoy en contra de que el Concejo Deliberante ejerza sus facultades de control. Creo en el funcionamiento de las instituciones y en la obligación de los funcionarios de rendir cuentas.

Lo que cuestiono es que una problemática tan sensible como la inseguridad termine utilizada como herramienta de confrontación. Me preocupa que sectores que compartieron durante años un proyecto político coincidan con espacios ideológicamente opuestos cuando el objetivo parece más vinculado con una disputa interna que con encontrar soluciones.

La seguridad no puede ser una bandera electoral ni una herramienta partidaria. Es un derecho de los vecinos y una responsabilidad que debemos asumir con seriedad.

—¿Qué explica la ruptura entre Ghi y Sabbatella? ¿Es posible reconstruir un acuerdo?

—Existe una discusión sobre cómo se conduce un proyecto, cómo se toman las decisiones y qué autonomía debe tener quien gobierna. El intendente necesita las herramientas políticas e institucionales para cumplir el mandato para el que fue elegido.

Eso no significa desconocer la historia ni los aportes de los sectores que integraron un proyecto común. Pero tampoco podemos quedar atrapados en discusiones del pasado mientras los vecinos esperan soluciones.

Para reconstruir un acuerdo debe existir respeto mutuo, reconocimiento de las responsabilidades institucionales y un programa de gobierno compartido. La unidad no puede ser una fotografía ni un reparto de lugares: tiene que construirse sobre objetivos concretos y una visión de futuro para Morón.

—¿Qué aporta el Movimiento Derecho al Futuro y cómo debería articularse con Cristina Fernández de Kirchner?

—Axel Kicillof representa una de las principales posibilidades del peronismo para construir una alternativa al modelo de Milei. El Movimiento Derecho al Futuro expresa la necesidad de recuperar la iniciativa política, discutir un proyecto de país y ofrecer una perspectiva de desarrollo.

Axel demuestra que, aun con enormes restricciones económicas, es posible defender la educación pública, la salud, la producción y los derechos laborales. Pero la reconstrucción del peronismo no puede desconocer su historia: Cristina tiene una centralidad política indiscutible.

El desafío es articular esa experiencia con nuevos liderazgos e incorporar al movimiento obrero, los intendentes, los gobernadores y la juventud. No se trata de elegir entre nuestra historia y nuestro futuro, sino de construir el futuro recuperando lo mejor de esa historia.

—Desde tu lugar en UTHGRA, ¿qué posición tenés frente al respaldo que Luis Barrionuevo dio a Milei en 2023?

—En primer lugar, creo que hay que diferenciar las decisiones políticas individuales de los dirigentes de las responsabilidades institucionales que tenemos quienes representamos a los trabajadores. Luis Barrionuevo tiene una trayectoria muy importante dentro del sindicalismo gastronómico y ha tenido posiciones políticas propias a lo largo de su historia. Eso no significa que todos los dirigentes de nuestra organización debamos compartir necesariamente cada una de esas decisiones.

Mi pertenencia política es clara: soy peronista, reivindico las banderas históricas del movimiento obrero y tengo profundas diferencias con el modelo económico que lleva adelante Javier Milei. Pero también considero que las organizaciones sindicales deben tener la madurez suficiente para convivir con distintas posiciones políticas sin perder de vista su objetivo principal, que es la defensa de los trabajadores.

En UTHGRA Zona Oeste, junto con nuestra conducción encabezada por Domingo Bruno, y con Luis Barrionuevo en el ámbito nacional, venimos sosteniendo una posición de defensa del salario, los convenios colectivos de trabajo y los derechos de los trabajadores gastronómicos y hoteleros.

Las diferencias políticas pueden existir, pero cuando se trata de defender el empleo, las condiciones laborales y la dignidad de nuestros compañeros, tenemos que ser capaces de construir posiciones comunes.

—Jorge D’Andrea te propuso públicamente como posible intendente. ¿Querés asumir ese desafío?

—Agradezco sus palabras porque provienen de un compañero con trayectoria dentro del movimiento obrero. Siempre entendí la política como una herramienta para transformar la realidad y no como una carrera individual para ocupar cargos.

Hoy tengo responsabilidades en el movimiento obrero y en el Concejo Deliberante, y mi prioridad es cumplirlas. Pero tampoco voy a desconocer que tengo vocación política, que conozco el distrito y que me interesa profundamente su futuro.

Si en algún momento existen condiciones para asumir mayores responsabilidades, deberá discutirse colectivamente, dentro de un proyecto político y con el acompañamiento de nuestros compañeros y de la sociedad. El peronismo tiene que definir primero qué quiere ofrecer y después discutir los nombres. Si algún día me toca asumir el desafío de ser intendente del distrito donde nací y del que nunca me fui, será para encabezar un proyecto colectivo.

Gustavo Cano
Gustavo Cano

Periodista, comunicador y conductor radial.

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