lunes, 19 de octubre de 2026

La deuda reemplaza al salario: siete de cada diez jóvenes no llegan al día 20
Un relevamiento nacional reveló que el 60,9% de los menores de 40 años tomó créditos durante los últimos seis meses y que la mayoría de los hogares utiliza ese dinero para cubrir necesidades básicas.
El 72% de los argentinos de entre 18 y 39 años agota sus ingresos a más tardar el día 20 de cada mes, apenas el 3% consigue llegar al final con algún ahorro y el 60,9% tomó una deuda o un crédito durante los últimos seis meses. Los datos pertenecen al Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, realizado entre el 22 y el 30 de septiembre sobre 1.438 personas de todo el país. El estudio muestra que, frente al deterioro del poder adquisitivo, el endeudamiento dejó de ser una herramienta para ampliar el consumo y se convirtió en el recurso cotidiano con el que miles de hogares intentan completar el mes.
La fragilidad económica no se limita a los jóvenes. El 38,9% de la población llega con sus ingresos solamente hasta el día 15 y el 65,3% ya no dispone de dinero cuando alcanza el día 20. Apenas el 24,2% consigue cubrir el mes completo y solo el 9,8% puede finalizarlo con alguna capacidad de ahorro.
En ese escenario, el crédito funciona como un reemplazo parcial del salario. El 56,2% de los encuestados se endeudó durante el último semestre y, entre quienes recurrieron a esa alternativa, el 55,1% utilizó el dinero para pagar alimentos y salud y otro 21,3% para afrontar tarifas y servicios. Solo el 11,8% destinó los fondos a bienes durables, una distribución que revela hasta qué punto la deuda quedó asociada con la supervivencia cotidiana y no con una mejora de las condiciones de vida.
El impacto del ajuste es todavía más profundo entre los sectores populares. En la clase baja, el 59,6% agota sus ingresos durante la primera quincena, el 83,3% no supera el día 20 y apenas el 0,9% consigue ahorrar. El 68,1% debió endeudarse y, dentro de ese grupo, el 65,5% utilizó el crédito para cubrir alimentos y gastos de salud.
La comparación con los sectores de mayores ingresos expone que detrás de una misma palabra existen realidades completamente diferentes. En la clase alta se endeudó el 36,5% y el 63,4% de quienes tomaron créditos los destinó a la compra de bienes durables. Para una parte de la sociedad la deuda permite adelantar consumos, mientras que para otra constituye el último recurso disponible para comer, atenderse o mantener los servicios esenciales.
La clase media también muestra señales de un deterioro que avanza sobre sectores históricamente alejados de las situaciones más extremas. El 51,4% agota sus ingresos a más tardar el día 20 y el 47,1% tomó alguna deuda durante los últimos seis meses. Entre quienes se endeudaron, el 45,6% utilizó el dinero para necesidades básicas y el 29% para pagar tarifas y servicios, el porcentaje más elevado entre los tres estratos sociales.
El mecanismo amenaza con convertirse en una trampa permanente. Quienes se endeudan para financiar las últimas semanas deben pagar las cuotas con el ingreso del mes siguiente, que comienza entonces reducido y vuelve a agotarse antes de tiempo. La política económica del gobierno de Javier Milei traslada de ese modo las consecuencias del ajuste hacia las familias, que reemplazan con crédito el salario que ya no alcanza y asumen individualmente una crisis producida por la pérdida general del poder adquisitivo.
Esa percepción aparece reflejada en otro de los indicadores del estudio: el 81,8% afirmó que su salario no le gana a la inflación. Desde marzo, esa respuesta nunca bajó del 81% y alcanzó un máximo del 87,4% en julio. La continuidad del resultado muestra que no se trata de una dificultad ocasional, sino de una experiencia económica consolidada en amplios sectores de la sociedad.
Frente al crecimiento de la morosidad, el 67% considera necesaria alguna forma de intervención estatal. El 36,1% entiende que se trata de un problema de toda la sociedad y el Estado debe hacerse cargo, mientras que otro 30,9% lo considera una relación entre privados que igualmente requiere regulación pública. Solo el 29,1% sostiene que el sector público debería mantenerse al margen.
La mayoría tampoco reclama una condonación generalizada de las obligaciones. Entre quienes respaldan la intervención estatal, el 61,3% propone regular el otorgamiento y las condiciones de los créditos, el 23,6% prefiere una refinanciación mediante el Banco Central y apenas el 7,5% plantea perdonar las deudas por ley. La demanda principal consiste en establecer reglas que impidan que la necesidad de completar el mes termine atrapando a los hogares en compromisos imposibles de afrontar.
El Monitor de Opinión Pública fue realizado mediante un cuestionario autoadministrado en línea a personas mayores de 16 años con acceso a internet. La muestra, de alcance nacional, fue ponderada por sexo, edad y región de acuerdo con la estructura del padrón electoral. Zentrix informó un margen de error teórico de ±2,6% y un nivel de confianza del 95%, aunque aclaró que el diseño no probabilístico impide extrapolar los resultados a provincias o localidades.






