lunes, 19 de octubre de 2026

Las ventas por el Día de las Maternidades cayeron por quinto año consecutivo
Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el consumo retrocedió un 1,4% interanual y las promociones y la financiación en cuotas no alcanzaron para revertir la debilidad de la demanda.
Las ventas de los comercios minoristas pymes por el Día de las Maternidades registraron una caída interanual del 1,4% a precios constantes en la Argentina, según el relevamiento difundido este domingo 18 de octubre por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El resultado marcó el quinto retroceso consecutivo para esta celebración y reflejó las dificultades del sector comercial para recuperar el consumo. Los presupuestos familiares restringidos, las compras de menor valor y la creciente dependencia de los descuentos y la financiación condicionaron el movimiento comercial.
El ticket promedio alcanzó los $63.197, aunque presentó diferencias significativas entre los distintos rubros. Pese a las promociones, las rebajas y los planes de pago en cuotas, los consumidores mantuvieron una conducta prudente y privilegiaron productos de menor precio. Para los comerciantes, estas herramientas resultaron necesarias para sostener las operaciones y obtener liquidez, pero no lograron modificar la tendencia general de retracción.
El 39,9% de los establecimientos consideró que el impacto de la celebración sobre las ventas mensuales fue moderado, mientras que el 31,7% sostuvo que contribuyó a la actividad sin modificar sustancialmente el panorama. Otro 19,3% afirmó que la fecha no tuvo incidencia en sus negocios y apenas el 9% la identificó como un factor decisivo para impulsar la facturación del mes. La evaluación confirmó el efecto limitado de una jornada tradicionalmente asociada con un aumento del consumo.
Las expectativas comerciales tampoco encontraron una respuesta favorable. El 51,3% de los establecimientos obtuvo resultados similares a los previstos, pero un 32,5% informó ventas inferiores a sus estimaciones iniciales y solamente el 16,2% consiguió superarlas. La diferencia entre ambos grupos evidenció que la celebración no alcanzó para producir una recuperación significativa de la actividad minorista.
Cuatro de los seis sectores analizados por CAME registraron caídas interanuales. La mayor contracción correspondió a electrodomésticos, artefactos para el hogar y equipos de audio y video, con una disminución del 3,6%. Cosméticos y perfumería, y equipos periféricos, accesorios y celulares retrocedieron un 3,2%, mientras que calzado y marroquinería presentó una baja del 2,2%.
En electrodomésticos, la demanda se concentró principalmente en artículos pequeños y de menor precio, mientras que las operaciones de mayor valor quedaron condicionadas por las posibilidades de financiación. Los canales digitales mostraron un comportamiento más dinámico que los locales físicos, aunque esa diferencia no resultó suficiente para compensar la caída general. Los comercios también advirtieron que los costos asociados con las promociones y los créditos redujeron los márgenes de rentabilidad.
Cosméticos y perfumería registró el ticket promedio más elevado del relevamiento, con $88.000, pero también sufrió las consecuencias de las condiciones climáticas adversas. Las precipitaciones registradas en el Área Metropolitana de Buenos Aires y distintas localidades del interior perjudicaron la concurrencia durante las jornadas previas. Aunque la circulación comercial mostró cierta recuperación entre el sábado y el domingo, el movimiento no logró revertir la caída interanual.
En calzado y marroquinería, donde el gasto promedio alcanzó los $67.332, las compras se orientaron hacia productos de uso cotidiano y accesorios pequeños. Los comerciantes recurrieron a descuentos de hasta el 20% y planes de tres y seis cuotas para sostener la actividad. Las restricciones en los límites disponibles de las tarjetas de crédito dificultaron las operaciones de mayor valor.
En celulares y accesorios tecnológicos, cuyo ticket promedio fue de $60.089, predominaron las compras de auriculares, fundas, relojes inteligentes y otros artículos económicos. El relevamiento identificó una postergación de la renovación de teléfonos móviles y una mayor preferencia por obsequios de bajo costo. Los comerciantes también mencionaron la competencia de los productos importados como uno de los factores que afectaron el desempeño de los establecimientos tradicionales.
Los únicos resultados positivos se registraron en librería e indumentaria. Las librerías encabezaron el crecimiento sectorial con un incremento interanual del 3,4% y un ticket promedio de $37.638, el más bajo de los seis rubros relevados. La posibilidad de adquirir libros a precios relativamente accesibles favoreció las operaciones, mientras que algunas ferias y actividades culturales contribuyeron a sostener la demanda.
Indumentaria mostró un crecimiento marginal del 0,1%, con un gasto promedio de $55.416. Las ventas fueron impulsadas principalmente por prendas de temporada y ropa deportiva, aunque los comercios debieron recurrir a promociones de dos por uno, tres por dos y descuentos de hasta el 20%. La utilización de cuotas sin interés y beneficios bancarios también resultó determinante, con efectos sobre la rentabilidad de cada operación.
El informe de CAME expuso nuevamente las dificultades del comercio minorista para recuperar sus niveles de actividad. La combinación de ingresos familiares ajustados, restricciones crediticias y una búsqueda permanente de precios bajos condicionó incluso una de las fechas comerciales más importantes del calendario. Las promociones permitieron amortiguar parcialmente la caída, pero no evitaron el quinto año consecutivo de retroceso.






