miércoles, 14 de octubre de 2026

El hambre y las deudas cercan a los barrios populares porteños
Un informe del Instituto Periferias revela que el 77,1% de las personas relevadas no logra cubrir los gastos mínimos, mientras aumentan la informalidad laboral, la inseguridad alimentaria y los problemas de salud mental.
La crisis social golpea con particular dureza a quienes viven en los barrios populares de la ciudad de Buenos Aires. Según el anexo porteño del relevamiento nacional realizado por el Instituto Periferias, casi ocho de cada diez personas consultadas afirmaron que los ingresos de sus hogares no alcanzan para cubrir las necesidades básicas. Los resultados también exponen una combinación crítica de precarización laboral, pérdida de empleos y endeudamiento para comprar alimentos.
El estudio elaborado por el instituto que dirige el sociólogo Daniel Menéndez determinó que el 77,1% de las personas encuestadas no llega a cubrir los gastos mínimos de su hogar. Además, el 55,6% de quienes perciben ingresos obtiene su principal sustento mediante trabajos informales y el 48,2% sufrió durante el último año la pérdida de la principal fuente laboral de algún integrante de su familia. La falta de empleo registrado y el deterioro de los ingresos empujan así a miles de hogares hacia una situación cada vez más inestable.
“Observamos un fuerte deterioro en los barrios de la ciudad de Buenos Aires como resultado de una profunda crisis de ingresos”, explicó Lucía Bianchi, responsable del anexo correspondiente a CABA. La investigadora señaló que el 59,6% de las personas consultadas tuvo que pedir dinero prestado o endeudarse para comprar comida, mientras que el 55,1% mantiene actualmente alguna deuda financiera. El crédito bancario, los préstamos familiares y la asistencia de amistades se convirtieron en mecanismos de supervivencia frente a ingresos que resultan insuficientes.
La emergencia se manifiesta con especial gravedad en el acceso a los alimentos. El 62,4% de las personas relevadas no pudo mantener una alimentación saludable, el 25,3% atraviesa una situación de inseguridad alimentaria grave y el 26,1% pasó al menos un día completo sin comer por falta de dinero. Los datos muestran que, detrás de las estadísticas porteñas, existen familias obligadas a reducir la cantidad y la calidad de sus comidas para poder sostener otros gastos indispensables.
“Falta comida y la que pueden conseguir es, en general, de baja calidad”, advirtió Bianchi. Esa incertidumbre cotidiana también afecta la salud mental: el 40,4% manifestó sentir ansiedad o tristeza por su situación económica siempre o con frecuencia, mientras que el 64,5% percibió un deterioro de la salud mental en su barrio. La crisis de ingresos no se limita al consumo, sino que atraviesa la vida familiar, los vínculos comunitarios y las expectativas de futuro.
El relevamiento también registró una marcada desigualdad en las tareas de cuidado. El 45,7% de las personas encuestadas dedica entre cinco y doce horas diarias al trabajo doméstico y al cuidado del hogar, pero entre las mujeres ese porcentaje asciende al 52,7%. A este escenario se suma que el 22,9% declaró que sus hijos e hijas atravesaron situaciones de maltrato o violencia escolar, otro indicador del deterioro social que atraviesa a los barrios populares de la Ciudad más rica del país.






