miércoles, 14 de octubre de 2026

La CGT denunció que el modelo de Milei destruye la industria y el trabajo
La central obrera advirtió sobre el cierre de empresas, el aumento de la desocupación y el deterioro social provocado por un programa económico subordinado al Fondo Monetario Internacional.
La Confederación General del Trabajo (CGT) cuestionó con dureza el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y alertó que la destrucción del aparato productivo nacional está profundizando la desocupación, la pobreza y el endeudamiento de las familias. En un documento titulado “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”, su Consejo Directivo Nacional denunció que las políticas oficiales responden a intereses ajenos a los del país. La central obrera convocó a defender la producción, el desarrollo y el trabajo digno frente a un modelo que concentra la riqueza y excluye a las grandes mayorías.
El pronunciamiento señaló que las pequeñas y medianas empresas son las principales afectadas por la caída del consumo, la falta de financiamiento, el desplome de la inversión y el incremento de los servicios públicos. La CGT advirtió que la crisis no solamente provoca cierres y quebrantos empresariales, sino que también interrumpe cadenas de pagos y debilita los entramados productivos regionales. “Ningún país se desarrolla sin industria”, sostuvo la organización, que reclamó una apertura comercial inteligente en lugar de una economía indiscriminadamente expuesta a las importaciones.
La central obrera vinculó el deterioro productivo con una situación social cada vez más grave. En el documento mencionó el crecimiento de la pobreza y la marginalidad, las carencias alimentarias, el endeudamiento familiar y las dificultades de jubilados y jubiladas para comprar sus medicamentos. También denunció el abandono de las personas con discapacidad y el desfinanciamiento de la salud, la educación, la investigación científica, la obra pública, la infraestructura vial y el transporte.
“No hay dos velocidades en este programa económico vigente: hay dos economías”, afirmó la CGT. Una de ellas está concentrada en los sectores que capturan la mayor parte de la renta, mientras que la otra es la que atraviesan cotidianamente trabajadores ocupados, subocupados, precarizados y desocupados. Para la central, el Gobierno dejó en claro que las necesidades de la población no forman parte de sus prioridades y clausuró cualquier posibilidad de diálogo institucional.
El Consejo Directivo Nacional llamó a fortalecer la organización popular y construir una alternativa política capaz de representar a quienes rechazan una Argentina para unos pocos. Frente a la lógica individualista del “sálvese quien pueda”, reivindicó la dignidad del trabajo como una experiencia solidaria y una construcción colectiva orientada al bien común. “No hay libertad sin justicia social”, concluyó el documento.
La consigna elegida por la CGT vincula dos dimensiones inseparables de la soberanía nacional. Defender las Malvinas también implica proteger el trabajo argentino, las pequeñas y medianas empresas y la capacidad del país para decidir qué producir y cómo desarrollarse. Sin industria, empleo y justicia social, la soberanía corre el riesgo de quedar reducida a una declaración despojada de sustento material.






