jueves, 24 de septiembre de 2026

“Es un lorito lobotomizado que repite a Trump”: Grabois cruzó a Milei por la IA
El diputado cuestionó la decisión presidencial de ofrecer minerales, energía y beneficios fiscales a las empresas tecnológicas mientras rechaza cualquier regulación preventiva sobre la inteligencia artificial.
El diputado nacional y dirigente de Argentina Humana, Juan Grabois, criticó este miércoles 23 de septiembre al presidente Javier Milei por haber utilizado su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para ratificar que la Argentina no regulará preventivamente la inteligencia artificial. A través de su cuenta de X, el referente de Unión por la Patria sostuvo que el mandatario pretende entregar los recursos estratégicos y la soberanía nacional a las grandes corporaciones tecnológicas. La respuesta se produjo después de que Milei ofreciera minerales críticos, energía, ventajas fiscales y responsabilidad limitada para las empresas que desarrollen sistemas de IA en el país.
Durante su intervención en Nueva York, Milei afirmó que la inteligencia artificial será “la fábrica de alfileres del siglo XXI” y presentó a la Argentina como un territorio disponible para liderar esa transformación. El Presidente aseguró que el país cuenta con los recursos naturales, la infraestructura energética y el talento necesarios para competir en toda la cadena tecnológica. Como parte de esa estrategia, prometió un marco jurídico “de vanguardia”, beneficios fiscales y el “compromiso de no regular de manera preventiva”.
Grabois reaccionó con dureza frente a ese planteo. “Además de ser un imbécil ignorante, además de un lorito lobotomizado que repite a Trump, además de plagiar a Gramsci sin saber que es un ‘sucio comunista’, lo que dice Milei es que básicamente le vamos a entregar el territorio, los minerales críticos, la energía y la soberanía nacional a la tecnocracia”, escribió. Su cuestionamiento apuntó al alineamiento del Gobierno con la posición estadounidense, que también rechaza la construcción de un sistema internacional capaz de establecer controles sobre el desarrollo de la inteligencia artificial.
El dirigente de Argentina Humana retomó además la referencia de Milei al concepto de “interregno” desarrollado por Antonio Gramsci. El mandatario había recurrido a esa idea para describir una etapa histórica en la cual un orden todavía no terminó de desaparecer y el siguiente aún no consiguió nacer. Grabois completó la cita que el Presidente omitió: “En ese claroscuro surgen los monstruos”.
Para el diputado, esos monstruos no pertenecen únicamente al terreno de las ideas. Se expresan en un paradigma tecnológico desregulado que concentra información, poder económico y capacidad de decisión en un reducido grupo de corporaciones transnacionales. “Monstruosidades de un paradigma tecnocrático que, desregulado, amenaza el trabajo, la verdad, la libertad, la dignidad humana y la propia vida en la Tierra”, advirtió.
La posición de Milei quedó enfrentada con los llamados formulados durante la misma Asamblea General por el secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos reclamaron mecanismos internacionales de supervisión, reglas transparentes y protección de los derechos humanos frente al poder creciente de las empresas tecnológicas. Lula advirtió particularmente sobre una “tecno-oligarquía” que busca imponer un neoliberalismo digital sin límites ni controles democráticos.
La controversia excede la discusión abstracta sobre innovación. La instalación de centros de procesamiento de datos y el desarrollo masivo de inteligencia artificial requieren enormes cantidades de energía, agua, minerales e infraestructura, recursos que Milei ofrece bajo un régimen de desregulación y beneficios para el capital concentrado. La pregunta de fondo no es si la Argentina debe participar de la revolución tecnológica, sino quién controlará ese proceso, quién se apropiará de sus beneficios y qué derechos quedarán expuestos.
El proyecto libertario propone transformar al país en una plataforma de recursos baratos para las corporaciones tecnológicas, sin una estrategia pública que garantice desarrollo nacional, empleo de calidad y soberanía sobre los datos y los bienes naturales. La crítica de Grabois señala precisamente ese punto: detrás de la retórica de la libertad aparece un modelo que libera a las empresas de controles mientras compromete el territorio y el futuro de la Argentina. Sin regulación democrática, la inteligencia artificial no promete libertad: amenaza con consolidar una nueva forma de dependencia.






