jueves, 24 de septiembre de 2026

Delcy Rodríguez prometió elecciones y confirmó el giro hacia Estados Unidos
La presidenta encargada anunció ante la ONU una apertura política sin calendario electoral, agradeció a Donald Trump y presentó el acuerdo energético bilateral como uno de los pilares de la reconstrucción venezolana.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este miércoles 23 de septiembre ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, el inicio de una “transformación democrática” que incluirá reformas institucionales, apertura política, diálogo con la oposición y futuras elecciones, aunque evitó establecer cuándo se realizarán. En su primera intervención presencial como jefa de Estado ante el organismo internacional, agradeció a Donald Trump por la reanudación de las relaciones bilaterales y destacó el acuerdo energético alcanzado con Estados Unidos. El discurso formalizó el nuevo rumbo adoptado por Caracas después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y colocó el vínculo con Washington en el centro de la reconstrucción económica del país.
Rodríguez aseguró que el proceso comenzará con una revisión del ordenamiento jurídico destinada a fortalecer las instituciones y ofrecer seguridad tanto a la población como a los inversores. También prometió condiciones reales de participación para todas las fuerzas políticas y sostuvo que la democracia debe evaluarse por la calidad de la competencia electoral, no solamente por la realización de los comicios. “En Venezuela habrá elecciones”, afirmó, aunque agregó que será el pueblo venezolano quien determine “el momento correcto” y no presentó un cronograma concreto.
La falta de una fecha constituye la principal incógnita del anuncio. Una apertura democrática verificable requerirá reglas transparentes, garantías para la oposición, libertad de participación y autoridades electorales capaces de recuperar la confianza pública después de años de enfrentamientos. El acompañamiento internacional solicitado por Rodríguez tampoco podrá reemplazar una decisión soberana expresada mediante instituciones legítimas y el voto popular.
El segundo eje de la intervención fue la reconstrucción del vínculo con Estados Unidos. Rodríguez agradeció expresamente a Trump por su disposición a retomar las relaciones diplomáticas y presentó el reciente acuerdo energético como uno de los más importantes suscriptos entre ambos países. Según explicó, la cooperación también abarcará la seguridad, la lucha contra el crimen transnacional y la recuperación de una economía golpeada por las sanciones, el endeudamiento y el deterioro de su principal industria.
El acercamiento dejó expuesta, sin embargo, una de las contradicciones centrales del nuevo escenario venezolano. La mandataria reclamó respeto por la autodeterminación, rechazó las intromisiones extranjeras y sostuvo que Venezuela necesita “respirar libre”, mientras el gobierno estadounidense mantiene una influencia decisiva sobre la transición y la explotación de sus recursos estratégicos. La recuperación económica no significará una verdadera reconstrucción nacional si el petróleo, el gas y los minerales venezolanos quedan sometidos a los intereses de Washington.
Bajo el lema “Venezuela Renace”, Rodríguez convocó además a cerrar una etapa de división política y avanzar hacia una reconciliación nacional. La presidenta encargada vinculó esa propuesta tanto con la confrontación interna como con las consecuencias del doble terremoto del 24 de junio, que profundizó la emergencia humanitaria y obligó a concentrar esfuerzos en la reconstrucción. También dirigió un mensaje a los jóvenes que emigraron y prometió construir un país al que puedan regresar para desarrollar sus proyectos de vida.
La intervención incluyó cuestionamientos contra las sanciones económicas, una defensa del desarrollo industrial y un llamado a garantizar energía accesible sin imponer procesos de descarbonización que perjudiquen a los países del Sur Global. Rodríguez reclamó además una regulación internacional de la inteligencia artificial y ratificó los derechos históricos venezolanos sobre la Guayana Esequiba, al tiempo que convocó a Guyana a retomar las negociaciones previstas en el Acuerdo de Ginebra. “Nadie sino el pueblo es soberano”, afirmó al recuperar las palabras de Simón Bolívar.
Venezuela ingresa en una etapa decisiva, atravesada por la necesidad de reconstruir su economía, recuperar sus instituciones y cerrar una crisis política que produjo consecuencias profundas dentro y fuera del país. Las promesas pronunciadas ante la ONU deberán convertirse ahora en un calendario electoral verificable, garantías democráticas y decisiones económicas que preserven el control nacional de los recursos. La soberanía no se defiende únicamente mediante discursos: también exige evitar que una transición condicionada desde Washington sustituya una dependencia por otra.






