Murió Norberto Galasso, la voz de los malditos de la historia

El historiador, ensayista y militante del pensamiento nacional murió a los 90 años. Deja una obra indispensable para comprender la Argentina desde sus trabajadores, sus luchas y sus derrotados.

Norberto Galasso murió este lunes 7 de septiembre en Buenos Aires, a los 90 años. Durante más de seis décadas investigó, escribió y enseñó una historia argentina distinta de la que consagraron las academias y repitieron los manuales escolares: la historia de quienes enfrentaron la dependencia, defendieron la soberanía y organizaron las luchas populares. Sus restos serán velados este martes, de 10 a 14, en la Legislatura porteña, en Perú 160.

Galasso hizo algo infrecuente: escribió historia para que pudiera ser leída por el pueblo. No convirtió el pasado en una sucesión de fechas, próceres inmóviles y batallas sin conflicto, sino en un territorio vivo donde se enfrentan proyectos de país. Para él, detrás de cada interpretación histórica existía una disputa política sobre la Argentina del presente.

Había nacido el 28 de julio de 1936 y se había graduado como contador público en la Universidad de Buenos Aires, pero encontró su verdadera vocación en la investigación, la docencia y la militancia cultural. Construyó su trayectoria lejos de los circuitos que establecían qué autores merecían prestigio y qué pensamientos debían permanecer en los márgenes. Desde ese lugar produjo decenas de libros y formó a generaciones enteras en las tradiciones del pensamiento nacional, el socialismo latinoamericano y el peronismo.

Escribió sobre Manuel Ugarte, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Juan Domingo Perón, Eva Perón, José de San Martín, John William Cooke, Enrique Santos Discépolo y Atahualpa Yupanqui. No los abordó como figuras aisladas, sino como expresiones de las luchas por la emancipación nacional y la justicia social. También estudió la deuda externa, el imperialismo, el movimiento obrero y las distintas formas mediante las cuales las élites argentinas intentaron presentar la subordinación como un destino inevitable.

Su obra colectiva Los malditos sintetizó buena parte de ese proyecto intelectual. Allí recuperó a cientos de hombres y mujeres condenados al silencio por una historiografía escrita desde el poder. Galasso comprendió que borrar a los derrotados del pasado era también una manera de quitarles a las mayorías populares las herramientas necesarias para transformar el futuro.

Esa elección nunca fue gratuita. La última dictadura cívico-militar censuró Vida de Manuel Ugarte y ¿Qué es el socialismo nacional?, dos trabajos incompatibles con el país dependiente y disciplinado que buscaban imponer los genocidas. Décadas después, en 2025, el Gobierno de Javier Milei derogó la designación que lo reconocía como Embajador de la Cultura Popular Argentina y le quitó la remuneración correspondiente.

Presentada como una medida de austeridad, aquella decisión fue un acto de revanchismo contra un intelectual de 89 años que jamás renegó de sus ideas. El poder libertario podía retirarle un reconocimiento administrativo, pero no desplazarlo del lugar que había conquistado en la cultura nacional. Galasso pertenecía desde hacía mucho tiempo a sus lectores, a sus estudiantes y a todos aquellos que encontraron en sus libros una puerta de entrada a otra forma de pensar la Argentina.

Cristina Fernández de Kirchner lo despidió como un “gran compañero” y un “historiador imprescindible”, mientras Axel Kicillof destacó su compromiso con la soberanía de la Patria. Las palabras resumen una pérdida que excede al mundo académico. Murió un intelectual que nunca observó la historia desde la comodidad del palco: eligió contarla desde el lugar de quienes lucharon, resistieron y, aun derrotados, se negaron a desaparecer.

Norberto Galasso no escribió para decorar bibliotecas ni para obtener la aprobación de los poderosos. Escribió para discutir el sentido común, reconstruir una memoria mutilada y demostrar que la dependencia tiene responsables, pero también encuentra resistencias. Se fue la voz de los malditos; queda una obra que todavía tiene mucho que decirle a la Argentina.

Gustavo Cano
Gustavo Cano

Periodista, comunicador y conductor radial.

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