La causa Espert sigue abierta, pero dejó de ser noticia

La investigación por los US$200.000 vinculados a Fred Machado avanzó hasta la indagatoria del exdiputado, mientras el dirigente que encabezó la lista de La Libertad Avanza en Buenos Aires debió abandonar su candidatura en medio del escándalo.

José Luis Espert fue indagado el 7 de julio por la Justicia Federal de San Isidro en la causa que investiga los US$200.000 que recibió en enero de 2020 desde una sociedad vinculada a Federico “Fred” Machado. El exdiputado nacional se presentó ante el juez Lino Mirabelli, no respondió preguntas y entregó un escrito con su defensa. La fiscalía investiga si esos fondos tuvieron origen ilícito y si fueron incorporados al patrimonio de Espert mediante una maniobra destinada a darles apariencia legal. La causa sigue abierta.

El dinero tampoco es una acusación construida a partir de una interpretación periodística: Espert reconoció haber recibido los US$200.000. Su explicación es que se trató de un adelanto correspondiente a un contrato de servicios profesionales por un millón de dólares con la empresa minera guatemalteca Minas del Pueblo. La fiscalía cuestiona esa versión y sostiene que el contrato pudo haber sido una simulación para justificar el ingreso de los fondos. Entre los elementos señalados por el fiscal Fernando Domínguez aparecen, entre otros, la falta de registros de viajes de Espert a Guatemala vinculados con el supuesto trabajo y las dudas sobre la actividad efectiva de la empresa contratante.

La investigación tampoco se limita a esa transferencia. Espert había reconocido haber utilizado en más de una oportunidad aeronaves vinculadas a Machado durante la campaña presidencial de 2019. Ese vínculo dio lugar a una investigación judicial diferente y permite dimensionar que la relación entre el dirigente y el empresario no comenzó con los US$200.000 que ahora están bajo análisis de la Justicia Federal.

El caso adquirió además una dimensión internacional. El 18 de mayo de 2026, Machado se declaró culpable ante la Justicia federal de Estados Unidos de conspiración para cometer lavado de dinero y conspiración para cometer fraude electrónico, mediante un acuerdo de culpabilidad con los fiscales. El cargo de conspiración para distribuir cocaína que figuraba en la acusación original no formó parte de ese acuerdo. Por eso, lo que Machado reconoció judicialmente fueron los delitos de lavado y fraude, mientras el cargo de narcotráfico quedó fuera del acuerdo alcanzado con la fiscalía estadounidense.

Ese antecedente no permite afirmar que los US$200.000 recibidos por Espert fueran producto de los delitos por los que Machado se declaró culpable. Sí vuelve todavía más relevante una pregunta que la Justicia argentina tiene pendiente de responder: qué relación económica existió entre Espert, Machado y las sociedades que intervinieron en aquella transferencia.

La causa llegó a la indagatoria después de que el fiscal Domínguez pidiera formalmente que Espert fuera citado a declarar en junio. El juez Mirabelli hizo lugar al pedido, aunque la defensa solicitó una prórroga para analizar el expediente. La audiencia finalmente se realizó el 7 de julio y Espert optó por presentar un escrito en lugar de responder las preguntas del magistrado. En ese escrito defendió la existencia del contrato y aportó documentación, entre ella once correos electrónicos que, según su defensa, demostrarían la gestación y ejecución del acuerdo.

Es una secuencia judicial que contrasta con el lugar que el caso ocupa hoy en la política argentina. En octubre de 2025, Espert era el primer candidato a diputado nacional de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Después de que se conocieran la transferencia de US$200.000 y sus vínculos con Machado, renunció a esa candidatura a menos de un mes de las elecciones y Javier Milei aceptó su dimisión. La salida obligó al oficialismo a reconfigurar su boleta en el principal distrito electoral del país.

La dimensión de aquella candidatura tampoco era menor. Espert no había sido colocado al frente de la lista como una figura secundaria: Javier Milei lo había presentado públicamente como su candidato en la provincia de Buenos Aires y como un dirigente central del armado libertario bonaerense. El propio Espert había definido la candidatura legislativa como una primera estación hacia su intención de disputar la gobernación en 2027, mientras desde el armado de La Libertad Avanza se lo ubicaba como una de las figuras proyectadas para esa pelea.

La historia política terminó siendo muy distinta. El vínculo con Machado hizo estallar su candidatura, Espert abandonó la lista y dejó de ocupar el lugar central que había tenido dentro de la estrategia bonaerense de La Libertad Avanza. Pero hay algo que no desapareció con su salida de la boleta: la investigación judicial.

Eso es precisamente lo que vuelve particularmente grave el caso. Un dirigente que había sido elegido para encabezar la lista del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, que era presentado por el propio Presidente como una pieza importante de su proyecto político y que aparecía en los planes del espacio para la disputa bonaerense de 2027 terminó teniendo que renunciar a su candidatura por un escándalo relacionado con un empresario cuya estructura financiera y sus actividades son objeto de investigaciones penales en la Argentina y Estados Unidos. Y, aun después de aquella renuncia, la Justicia siguió avanzando sobre los mismos hechos.

No fue una controversia electoral que terminó con una renuncia.

Fue una controversia electoral que derivó en una investigación judicial y que llegó, casi un año después, a una declaración indagatoria por presunto lavado de dinero.

Por eso resulta llamativo que la causa haya perdido buena parte de la presencia que tuvo cuando el escándalo estalló. Los grandes medios informaron el pedido de indagatoria, la convocatoria y la presentación judicial de Espert, pero el caso dejó de tener la continuidad política y mediática que había alcanzado durante la campaña de 2025. La propia agenda sobre Espert muestra esa discontinuidad: después de las noticias de junio y julio vinculadas con la causa, el expediente dejó de ocupar un lugar sostenido en la discusión pública.

Mientras tanto, los hechos centrales no cambiaron. Hay US$200.000 cuya recepción Espert reconoce. Hay un contrato cuya existencia y finalidad son discutidas por la fiscalía. Hay una relación previa con Machado que incluyó el uso de sus aeronaves. Hay una investigación federal que derivó en una indagatoria. Y hay un empresario que, en Estados Unidos, se declaró culpable de conspiración para lavar dinero y de conspiración para cometer fraude electrónico.

Todo eso ocurrió alrededor de un dirigente que hasta hace pocos meses estaba llamado a ocupar uno de los lugares centrales de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires.

La política puede cambiar de nombres, las candidaturas pueden reemplazarse y los dirigentes pueden desaparecer de las primeras líneas. Los expedientes judiciales no deberían hacerlo con ellos.

La causa Espert sigue abierta porque todavía no respondió la pregunta central que la originó: qué hubo detrás de los US$200.000 que recibió de una estructura vinculada a Fred Machado y qué papel tuvo el dirigente en esa operatoria.

Esa respuesta todavía no existe.

Y, mientras no exista, la causa no terminó.

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Redacción general del portal.

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