Milei te odia

El modelo neoliberal no cierra sin represión. En su caída, la gestión de los hermanos Milei actúa como un animal herido de muerte y acorralado en su cueva, dando feroces zarpazos a través de unas desbocadas fuerzas federales de Seguridad, que compiten en brutalidad con la carabinera Policía de la Ciudad bajo el mando del conurbanense Jorge Macri; un autopercibido porteño alto y rubio de ojos azules.

Las imágenes de la barbarie desatada contra el pueblo argentino en las calles adyacentes del Congreso de la Nación, en su mayoría jóvenes que comienzan a protagonizar la resistencia física a un modelo que por definición excluye, mata y embrutece, sin importar que sea Javier Milei –el duende sudamericano psicótico de Donald Trump- Patricia Bullrich o Mauricio Mari quien sea el presidente de turno, no solo dieron cuenta de la planificación del garrote, el agua podrida y los gases lacrimógenos para imponer el terror y desanimar la protesta popular.

Escenificaron una de las imágenes más preciadas por la criminal derecha criolla, en particular aquella que erotiza al enano fascista porteño: Buenos Aires como una ciudad sitiada, que por lo barroco de la bestialidad recuerda al film de Roberto Rossellini del año 1945: “Roma, ciudad abierta”, film que narra la heroica, y trágica, historia de un grupo de partisanos italianos durante la ocupación nazi de esa imponente ciudad, erigida por el paso del tiempo como un museo a cielo abierto.

El concepto de Patria, con su despliegue sonoro de bandera e Himno, junto a la reivindicación soberana de nuestras Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, ocupadas militarmente por el Reino Unido de Gran Bretaña/OTAN, desatado por la Selección Nacional de fútbol a través de un trapo muy argentino que llevaba inscripta la frase: “Las Malvinas son argentinas”, tras el triunfazo por 2 a 1 contra Inglaterra en el estadio “Mercedes-Benz Stadium” de la ciudad de Atlanta, durante el pasado Mundial, sintetizó la unidad que la política no logra.

El Gobierno nacional desvió la atención de su nueva derrota política en el Senado, a través de la secta el garrote uniformada a lo robocop. La presión popular de las últimas semanas logró que se retirara de la votación el capítulo de la venta de tierras a manos privadas extranjeras, que con el paso de los días fueron rebajando de no tener límite alguno, a subir el tope de 15% a 25% de la tierra rural a tener que retirar el proyecto, que logró sonrojar hasta a algunos de los senadores más cipayos y vendepatria, como varios radicales y otros de noveles bloques provinciales. También se vieron en la necesidad de desistir de votar la modificación de la Ley del Manejo del Fuego, a favor de los incendios especulativos para grandes negocios inmobiliarios con la tierra.

Sin embargo, una bala entró contra la sufrida población argentina, que cada día inventa alternativas para sobrevivir: se votó el “desalojo exprés”, que ahora deberá pasar por Diputados para que se convierta en Ley. Con este proyecto, el propietario podrá intimar al inquilino apenas transcurridos 10 días desde el incumplimiento del pago (el texto original hablaba de tres días, pero ese plazo fue ampliado durante las negociaciones legislativas). Vencido ese plazo sin regularizar la deuda, podrá iniciar un proceso sumarísimo de desalojo que afectará a decenas de miles de familias en todo el país a través del desahucio.

Javier Milei, su hermanísima Karina y el resto de las criaturas que conforman el Gobierno Nacional te odian, y mientras el peronismo deambula desorientado como Démeter en la mitología griega, la voluntad de un pueblo libre se convierte en la pesadilla de los autodenominados “libertarios”.

Por Maximiliano Borches Periodista

Maximiliano Borches
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