martes, 8 de septiembre de 2026

Milei echa a Mondino y se radicaliza
El despido de la excanciller marca un nuevo giro radical en la política exterior de Milei, que amenaza el vínculo con América Latina y hunde al país en un aislamiento global sin precedentes.
La destitución de Diana Mondino, tras la reciente votación en la ONU contra el bloqueo a Cuba, era un desenlace esperado: las tensiones entre Mondino y el entorno de Javier Milei crecían desde hace meses, especialmente en torno a su postura sobre la diplomacia latinoamericana y los BRICS. El voto de Argentina en la ONU, que acompañó a 187 países en el repudio al bloqueo, se mantuvo en la línea histórica de apoyo al multilateralismo y la cooperación regional. Sin embargo, esta decisión fue suficiente para que el gobierno de Milei empujara a Mondino fuera del gabinete y avanzara en un proceso de depuración interna en la Cancillería.
Una «limpieza ideológica» en la Cancillería
En el comunicado oficial de su destitución, el gobierno de Milei calificó de «enemigos de la libertad» a quienes, dentro de la diplomacia argentina, defienden posturas alineadas con derechos humanos, el combate al cambio climático y la cooperación latinoamericana. Este giro ultraderechista implica una purga interna al estilo macartista, donde las posiciones que disientan de la visión ultraliberal de Milei son desechadas o investigadas. Mondino, quien hasta hace poco era una de las figuras visibles en la Cancillería, quedó en el centro de esta limpieza ideológica por no someterse a la línea dura del “Triángulo de Hierro” conformado por los hermanos Milei y Santiago Caputo.
Argentina más sola y lejos de América Latina
El impacto de esta decisión va más allá de la política doméstica y tiene profundas implicancias para el rol de Argentina en la región y el mundo. Al atacar la cooperación histórica en el tema Malvinas y alinearse con un discurso de confrontación, el gobierno argentino se aleja de países estratégicos para la estabilidad regional y se aísla en temas como derechos humanos, género y cambio climático. Mientras los BRICS se consolidan como una plataforma de cooperación multilateral, Argentina se desvincula de este bloque, debilitando sus lazos con naciones clave en términos geopolíticos, como Brasil y China, y acercándose a la posición aislacionista y confrontativa de gobiernos como el de Estados Unidos e Israel.
Así, con la salida de Mondino, el país sigue profundizando su aislamiento global, sin espacios de diálogo regional y con la diplomacia enfocada en objetivos que desarticulan alianzas y empujan a Argentina cada vez más a la marginalidad en la arena internacional.






