Ghi: “Tenemos que dejar de hablarnos entre nosotros y conectar con la gente”

El intendente de Morón analizó la crisis de representación del peronismo, defendió una gran PASO y reclamó respuestas para las nuevas realidades laborales y productivas del conurbano.

La reconstrucción del peronismo exige abandonar una discusión concentrada en sus dirigentes y recuperar la capacidad de representar las transformaciones sociales, laborales y productivas que atraviesan a la Argentina. Así lo sostuvo el intendente de Morón, Lucas Ghi, durante una entrevista en Un día casi perfecto, por Radio Con Vos, en la que propuso resolver la candidatura presidencial mediante una gran PASO, respaldó el liderazgo de Axel Kicillof y afirmó que Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa también son indispensables para construir una alternativa al gobierno de Javier Milei.

“Yo creo que tenemos que ir a una etapa de dejar de hablarnos entre nosotros, los políticos, y tratar de conectar más con las expectativas, las demandas, las preocupaciones, las ilusiones y los deseos de la gente”, afirmó Ghi. El intendente reconoció que la derrota electoral de 2023 abrió discusiones y enfrentamientos dentro del movimiento, pero advirtió que el debate perderá sentido si queda reducido a la distribución de candidaturas. “Venimos de una frustración electoral y eso muchas veces genera tensiones, conflictos y disputas”, explicó.

La realidad de Morón muestra el territorio social sobre el que se desarrolla esa discusión. El distrito posee una fuerte presencia de sectores medios y una estructura económica sostenida por trabajadores autónomos, pequeños comercios y unas 900 pequeñas y medianas empresas. “Hay un mercado interno deprimido, hay una contracción en la capacidad de consumo de todos los sectores: de los asalariados, de los cuentapropistas, de los jubilados, de los estudiantes. Y eso impacta en la calidad de vida de nuestra gente”, describió.

El deterioro no se limita al consumo. Ghi señaló que la cobrabilidad de las tasas municipales cayó entre un 15 y un 20 por ciento interanual y que alrededor de 5.000 trabajadores de Morón perdieron empleos formales y dejaron de contar con cobertura de sus obras sociales. “Eso se vuelca inexorablemente al sistema público de salud”, explicó. El Municipio debe destinar entonces más recursos al hospital y a los centros de atención primaria, mientras la reducción de los ingresos obliga a postergar obras: “Tratamos de sostenerla, pero es cierto que no da para todo y la obra pública es lo que más se resiente”.

Frente a ese escenario, Ghi rechazó que los gobiernos locales se limiten a administrar la retracción económica. “Desde los municipios podemos quedarnos en el diagnóstico y sumirnos en cierta pasividad o tratar, aun en un contexto difícil y desafiante, de encontrar oportunidades”, sostuvo. Como ejemplo mencionó la creación de un clúster destinado a vincular empresas de Morón con el complejo energético de Vaca Muerta, a partir del cual 25 firmas locales lograron establecer contratos con compañías como YPF, Vista y Pluspetrol.

La iniciativa expresa, según el intendente, la necesidad de articular los recursos estratégicos del país con la producción y el empleo de los grandes conglomerados urbanos. “A mí me gustaría que haya un modelo con políticas públicas nacionales más activas, para que le vaya bien a Vaca Muerta y le vaya bien a la metalúrgica que tengo en El Palomar, en Haedo o en Castelar”, afirmó. Y precisó que se trata de empresas textiles, metalmecánicas y siderúrgicas de pequeña o mediana escala, capaces de certificar procesos y, en algunos casos, con experiencia exportadora.

La transformación del trabajo plantea un desafío todavía más complejo para una fuerza política que construyó su identidad alrededor de la organización de los trabajadores. “¿Qué hacemos desde el peronismo con todo lo que tiene que ver con los trabajadores de plataformas? ¿Qué tenemos para decirles?”, preguntó Ghi. En Morón operan diariamente unas 2.500 personas vinculadas con aplicaciones, sometidas a una dinámica en la que cada pausa puede ser penalizada por el algoritmo.

Antes de diseñar una respuesta, el Municipio convocó a esos trabajadores para conocer sus necesidades. “Nos dijeron: ‘Necesitamos un lugar donde parar de vez en cuando, cargar el celular, tomar algo caliente si hace frío, tomar algo fresco si hace calor, poder ir al baño. Estamos diez minutos y nos vamos porque el algoritmo nos castiga si salimos del sistema’”, relató. A partir de ese reclamo se creó una estación de descanso, una intervención limitada frente a la precarización estructural, pero nacida de escuchar a un sector que rara vez participa de la elaboración de las políticas destinadas a regular su actividad.

“Cualquier cosa que haya que hacer tiene que tenerlos a ellos como protagonistas”, remarcó Ghi. Esa afirmación sintetiza también su diagnóstico sobre el peronismo: no alcanza con hablar en nombre de una sociedad cuya composición cambió ni con repetir categorías construidas para otro mercado laboral. Representar exige reconocer a quienes trabajan sin establecimiento fijo, sin relación laboral reconocida, sin cobertura social y bajo las órdenes invisibles de una plataforma.

En el plano político, el intendente consideró que Kicillof ya intenta construir esa interlocución desde la gestión bonaerense. “Si hay alguien que le está hablando a la sociedad desde las gestiones, es Axel. Todos los días toma decisiones, decide y prioriza”, sostuvo. Ghi acusó al Gobierno nacional de desarrollar “una política deliberada de asfixiarlo, de desestabilizar y de generar una crisis de gobernabilidad” mediante el retiro de fondos para educación, seguridad, previsión social y obra pública.

Pese a esas restricciones, destacó que la Provincia mantiene sus compromisos con los 135 municipios, sin limitar la asistencia a los gobiernos de su propio espacio. “Ahí hay toda una declaración de principios sobre qué capacidades tiene una persona que se hizo cargo, ante un Estado nacional ausente, de poner medicamentos al servicio de pacientes oncológicos o de sostener obras públicas que los municipios teníamos con la Nación y que fueron desconocidas desde 2023”, señaló. Para Ghi, esa conducta permite observar “qué tipo de liderazgo quiere encarnar” el gobernador.

El respaldo a Kicillof no supone excluir a los otros sectores del movimiento. “El espacio necesita de Axel, desde ya; de Cristina, por sus capacidades y por el predicamento que tiene sobre nuestra fuerza; y de Sergio Massa también. No sobra nadie”, afirmó. La síntesis, añadió, no debería surgir de un acuerdo entre las conducciones, sino de una instancia de participación popular: “El candidato nuestro tiene que ser el resultado de una gran interna, una gran PASO. Lo mejor que nos puede pasar es que elija la gente”.

La primaria resolvería la legitimidad de la candidatura, pero no reemplazaría la construcción de un proyecto. “Después tiene que haber un plan que conecte con las principales expectativas de nuestra comunidad”, advirtió. El punto de partida, para Ghi, es elemental: “Cómo regeneramos trabajo. Hoy el principal problema tiene que ver con los ingresos y con el laburo: el laburo que tenés y no alcanza, el que no tenés o el hecho de haber dejado de ser formal”.

Ese programa debería vincular las ventajas productivas de la Argentina con el empleo y la industria nacional. “Hay que generar un modelo de desarrollo que logre compatibilizar las ventajas competitivas que tenemos con el litio, la minería y el shale con la pequeña industria de los grandes conurbanos del país”, planteó. No se trata solamente de administrar recursos naturales, sino de decidir si su explotación contribuirá a reconstruir una estructura productiva integrada o profundizará un modelo de enclaves exportadores sin desarrollo social.

La urgencia de esa discusión aparece con mayor claridad entre las nuevas generaciones. Ghi advirtió que muchos jóvenes observan por primera vez que la movilidad social ascendente dejó de ser una expectativa razonable. “Hoy los pibes de 15 a 25 años ven que es muy difícil vivir mejor que sus padres. ¿Qué tiene la política para hacer, para decir, para movilizar y para entusiasmar?”, preguntó.

La respuesta no surgirá de una interna convertida en un fin en sí mismo ni de un peronismo encerrado en la conversación de sus dirigentes. “Lo que hay que hacer es traerlos, es meterlos”, concluyó Ghi. En esa capacidad de volver a escuchar, representar y organizar a quienes hoy transitan la precariedad, la incertidumbre y la resignación se juega algo más que una candidatura: la posibilidad de reconstruir una mayoría social capaz de ofrecerle al país un rumbo diferente.

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