jueves, 20 de agosto de 2026

Ornella Infante: “El Gobierno convirtió el retroceso en violencia sistemática”
La referente de la FALGBT advirtió sobre el desmantelamiento de las políticas de diversidad, reclamó una Ley Integral Trans y pidió una participación real del colectivo en la reconstrucción del campo nacional y popular.
En el Día del Activismo por la Diversidad Sexual, Ornella Infante denunció que el gobierno de Javier Milei produjo un “brutal” retroceso en materia de derechos y advirtió que la violencia ejercida desde el propio Estado habilita la discriminación y las agresiones contra la comunidad LGBTIQ+. En diálogo con ADN Populares, la secretaria general de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) sostuvo que la respuesta debe construirse mediante la organización colectiva, la articulación con otros sectores sociales y una participación real de las diversidades en la construcción de una alternativa política.
“Militar la diversidad sexual en este contexto del país y también frente a lo que sucede en el mundo es un desafío muy importante”, afirmó Infante. Sin embargo, recordó que el movimiento ya atravesó épocas marcadas por la violencia estatal y la ausencia de políticas públicas, y logró modificar esa realidad mediante la lucha organizada.
La referente de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) señaló que las formas tradicionales de militancia deben complementarse con las redes sociales, las plataformas digitales y las nuevas herramientas de comunicación. Pero remarcó que resulta indispensable conservar una característica histórica del movimiento: “Luchar abrazadas y abrazados con otros sectores para lograr las victorias que hemos obtenido y que hoy, lamentablemente, algunas están casi perdidas y otras en miras de extinguirse”.
Infante sostuvo que la Argentina supo ocupar un lugar de vanguardia internacional en derechos humanos, géneros y diversidad, pero advirtió que muchas de esas conquistas se encuentran amenazadas. Mencionó la “masculinización de la política”, el cierre del INADI, la eliminación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y el desmantelamiento de organismos y programas destinados a las poblaciones más vulneradas.
“El cambio ha sido brutal”, aseguró. En ese sentido, también denunció el retroceso de las políticas vinculadas con el VIH como una expresión de la “deshumanización” del Gobierno nacional.
Para Infante, el discurso oficial no representa solamente un ataque simbólico, sino que tiene consecuencias concretas sobre la vida cotidiana. “Se traduce en violencia sistemática y en el no respeto de los derechos de las personas LGBTIQ+. Se traduce en violencia física y verbal en las calles, en que se multipliquen los transfemicidios y los travesticidios y en que no haya una respuesta de parte de la Justicia”, explicó.
La dirigente cuestionó que sea la propia conducción del Estado la que desprecie las demandas del colectivo. “La máxima cabeza del Estado nacional ningunea a estos sectores y, claramente, hacia abajo no va a haber ningún tipo de preocupación para que esto se modifique”, afirmó. Según sostuvo, esa postura provoca que niños, niñas, adolescentes, jóvenes y personas adultas mayores vuelvan a padecer formas de discriminación y violencia institucional que habían logrado reducirse después de años de organización social.
Infante reivindicó las leyes de Matrimonio Igualitario, Identidad de Género, Cupo Laboral Travesti-Trans y el reconocimiento del DNI no binario como conquistas históricas, aunque admitió que la igualdad jurídica todavía no alcanzó de la misma manera a toda la población.
En particular, explicó que el cupo laboral permitió avances importantes, pero fue concebido para cubrir apenas un porcentaje de puestos y no para resolver integralmente la exclusión laboral de las personas trans. Por ese motivo, la FALGBT impulsa desde hace años una Ley Integral Trans que garantice derechos para el conjunto de esa población, como ocurrió con las leyes de Identidad de Género y Matrimonio Igualitario.
Las deudas también persisten en otras áreas fundamentales. “En materia de vivienda no hubo una política para nuestro sector, salvo en la provincia de La Rioja”, indicó. Respecto de la salud, consideró que faltó una mayor difusión y presencia del Estado nacional para garantizar que todas las personas pudieran ejercer los derechos reconocidos por la Ley de Identidad de Género y no solamente aquellas a las que les llegó la información.
A pesar del avance de la derecha, Infante rechazó que se haya perdido el consenso social construido alrededor de las políticas de diversidad. Como demostración mencionó la multitudinaria Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista realizada el 1º de febrero de 2025, en respuesta al discurso de Milei en el Foro Económico Mundial de Davos.
“El consenso social está intacto”, afirmó la dirigente. Para Infante, la masividad alcanzada por aquella movilización demostró que una parte importante de la sociedad argentina continúa acompañando las luchas del colectivo y rechaza el proyecto regresivo impulsado por el Gobierno.
Sin embargo, también planteó una autocrítica hacia el campo nacional y popular. “Tenemos que armarnos de buenas estrategias”, sostuvo, y reclamó que cuando vuelva a existir la posibilidad de gobernar sean las personas con militancia territorial quienes ocupen las áreas responsables de diseñar y ejecutar las políticas públicas.
“Que quienes ocupen esos lugares sean las personas que militamos verdaderamente en el territorio, para que los pseudoiluminados no lleguen después a ocuparlos. Si no, volveremos a repetir la historia”, advirtió.
Como integrante del Espacio Reconquista, referenciado en la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, Infante reivindicó una forma comunitaria de gobernar basada en la cercanía, la escucha y la participación popular. Según explicó, la experiencia desarrollada en Moreno demuestra que es posible construir un gobierno capaz de escuchar tanto las necesidades de los vecinos y las vecinas como las demandas políticas surgidas de la militancia.
“Es gobernar con todos los sectores adentro y darles respuestas a todos los vecinos y vecinas, sin discriminación de clase, procedencia o religión”, definió. Para Infante, Reconquista se diferencia por promover la participación, habilitar la discusión y transformar posteriormente las decisiones colectivas en políticas concretas.
La dirigente también señaló que el peronismo debe revisar sus propias contradicciones respecto de la diversidad. Cuestionó que las áreas destinadas al colectivo hayan quedado concentradas dentro del antiguo Ministerio de las Mujeres y consideró que podrían haber funcionado de manera articulada con Derechos Humanos y Desarrollo Social, conducidas por militantes territoriales capaces de garantizar que las políticas llegaran efectivamente a la población.
“Hay que construir nuevamente un proyecto político en el que nuestra opinión y nuestra visión sean tomadas en cuenta, con una participación real y sin que otros hablen por nosotros, como sucede en algunos espacios”, expresó. Ocupar esos lugares de decisión, agregó, será fundamental para responder a las urgencias que atraviesan actualmente las diversidades.
Por último, Infante sostuvo que el campo nacional y popular no puede limitarse a defender los derechos conquistados, sino que debe construir una nueva agenda. Esa propuesta deberá incorporar las demandas específicas de las lesbianas, los varones gays y los diferentes sectores que integran el movimiento LGBTIQ+.
Entre las prioridades destacó la sanción de una Ley Integral Trans que garantice el acceso efectivo al trabajo, la vivienda, la salud y la educación. “La población trans necesita esta ley para que este paquete de derechos llegue a la totalidad de una población que aún conserva una expectativa de vida de 35 o 40 años”, remarcó.
“El próximo Gobierno debe entender que esta política es una necesidad y no un capricho de uno de los sectores más olvidados de la sociedad”, concluyó Infante. Para la dirigente, la reconstrucción de una alternativa al proyecto de Milei sólo será posible si las diversidades dejan de ser convocadas como acompañantes y pasan a formar parte, con voz y poder de decisión, del nuevo proyecto político.






